La herencia del Rey loco: capítulo 4

     Pues bien, este capítulo es sin duda uno de los más importantes y uno de los grandes climax de la narración, las sorpresas están servidas, pero no creáis que se acaba aquí, oh no, hay mucho que explicar sobre lo que pasa en este capítulo (que se verá naturalmente en el capítulo 5), espero que os guste, ¡disfrutadlo!.
     Por cierto, con este capítulo se cumple mi ambición de que todos los relatos estén igualados, así que el próximo en ser publicado será de La guerra de Daisy, lo cual no será inmediatamente debido a que necesito reflexionar sobre la historia y como continua, además de leer una documentación muy interesante que he conseguido.
      En fin, sin más distracciones, pasemos a ver que hace el protagonista del más nuevo de los Grandes relatos:
 
Capítulo 4:
 

      Pero Norberto no era de esas personas a las que les gusta autocompadecerse, de hecho, él a veces se comparaba a sí mismo con el ave fénix, que aunque se quema y es destrozado hasta ser reducido a cenizas, de eso resurge con más fuerza si cabe y con un nuevo ímpetu.

      Por tanto tardó poco en levantarse bajo el pensamiento de que después de todo lo que había pasado para conseguir aquellos permisos, desde luego, quedarse sentado y acongojado no le iba a tener ninguna utilidad, así que comenzó a sacar cajas y a mirar lo que había dentro.

      Y lo cierto es que lo que allí había desanimaría a cualquiera: las hojas mal cuidadas en algunos casos casi se deshacían a pedazos entre las manos del desesperado Norberto, fanático del cuidado de las obras.

      “que tenga cuidado, ¡ja!” pensaba “si ni siquiera me han dado un material minimamente apropiado”, eso ya sin nombrar lo peligrosos que podían resultar algunos documentos por haber sido hechos con sustancias tóxicas.

      Sin embargo Norberto era un experto y sabía como tratar estas situaciones, y teniendo en cuenta que parecía que todos los archivos del condado se habían trasladado allí, cualquiera se hubiera rendido, pero Norberto encontró algo que le mantuvo el ánimo, sino alto, al menos el necesario para continuar.

      Aquello era su abuela, una anciana mujer gallega (la familia paterna de Norberto procedía de allí) a la que su nieto iba a ver todos los veranos y le llevaba cuando era pequeño fotos del castillo pidiéndole continuamente que le contara cuentos que sucedieran allí; aquella señora no era especialmente imaginativa, sin embargo adoraba al hijo de su hijo y trataba de inventar historias de un castillo que no conocía y que ni tan siquiera sabía a ciencia cierta si existía o si era sólo una ilustración; pero para el nieto fueron suficientes, hasta el punto de que quedó fascinado por aquellas historias y muchas de ellas las seguía guardando con cariño en su mente, con el pensamiento (quizás un tanto ingenuo) de que algún día las publicaría consiguiendo que su abuela obtuviera un merecido reconocimiento.

      Aquellas historias maravillosas, eran por encima contadas en una casa antigua y de piedra, totalmente típica del lugar, rodeada de una verde naturaleza, en cierto modo, un lugar muy parecido al país donde estaba el castillo (desde luego más que en Madrid donde vivía habitualmente), en un antiguo reino ya de por sí rodeado de magia y antiguas leyendas de meigas y mouros, un lugar simplemente idílico para recrear historias de duendes, castillos encantados y príncipes que rescatan princesas.

      Y fueron esos cuentos y la buena de su abuela lo que le llevó a continuar, seguir los incontables paquetes, una tras otra bajo el pensamiento de quebuscaría incansablemente entre esas cajas aunque sólo fuera para descubrir si allí se escondían las hadas de las que su abuela le hablaba.

      Desgraciadamente, muchas horas después, todas las motivaciones psicológicas no eran suficientes; el espíritu es fuerte pero la carne es débil, y cierto agotamiento físico empezaba a hacer que se resintiera muy seriamente: el ambiente irrespirable, las heladas corrientes y la escasa luz que había conseguido que ya tuviera los ojos totalmente rojos, no estaban contribuyendo a su gran búsqueda de lo desconocido; este agotamiento físico pronto llevó a un enorme agotamiento psicológico y Norberto pronto descubrió que ya no podía más, que aquello era insoportable; naturalmente aprovecharía los otros días que tenía concedidos, pero la jornada que acababa de hacer que en una biblioteca normal no hubiera sido tan extremadamente extenuante, aquí equivalía al triple de horas.

      Finalmente se dijo “vale, una caja más, sólo una caja más, ánimo” decía no creyendo demasiado sus propias palabras. Y abrió una nueva caja en absoluto diferente a las demás, puesto que a ninguna de ellas se habían molestado en marcarla de algún modo “malditos explotadores” pensaba Norberto “no dejan hacer fotos y sólo permiten visita guiada para supuestamente conservar el patrimonio, pero eso sí, todo el material impreso se puede guardar con enorme facilidad todo desordenado en cajas que no tengan ningún orden cronológico o temático, ¡como se puede ser tan incompetente! Si se dedicaran más a conservar la historia de verdad y menos a hacer que las cajas registradoras hagan clink, mejor nos iría, ¿pero que ha sido del humanismo” pensaba casi furioso.

      Y empezó a revolver en la caja, que no parecía contener nada especial, más hojas amarillentas, algunas medio borradas por la humedad, hojas impresas, algún que otro manuscrito con el menú que había en una posada del pueblo a principios del siglo XX… nada interesante “para variar” pensaba Norberto.

      Entonces sacó una sola hoja que le llamó la atención porque la calidad del papel era indudablemente mejor y su estado de conservación era muy bueno a pesar de las condiciones en las que había estado; todo debido a que en toda ella se habían utilizado los mejores materiales (hasta la tinta era buena) para asegurarse de su conservación, era, en cierto modo, como si ya hubieran previsto que aquel documento iba a pasar por muchos y diferentes avatares y que necesitaba conservarse a pesar de todo.

      Aquella hoja era un manuscrito, del que Norberto reconoció la letra inmediatamente, empezó a leerlo, y según avanzaba más y más, también se le abrían gradualmente más y más la boca y los ojos; de repente, desapareció todo el cansancio, ahora todo su mundo era aquel documento, ni siquiera un terrible estallido en la sala de al lado hubiera podido despertarle de la extremada concentración que estaba aplicando en la lectura de aquel documento; lo leía una y otra vez, y lo comprobaba todo de arriba abajo analizándolo de cabo a rabo, y no era para menos, en el aquella antigua hoja ponía:

 

      Yo, Ludwig Otto Frederik Wilhelm von Wittelsbach, proclamado Luís II Rey de Baviera; hoy a día 3 de Abril de 1886, en pleno uso de mis facultades físicas y mentales hago nulos todos los testamentos anteriores (o que se pudieran considerar como tal) convirtiendo lo escrito en este documento en mis últimas voluntades.

      Vivimos en tiempos difíciles, una época en la que no se valora el arte, la belleza y la nobleza de corazón pues sólo hay maldad, hipocresía y codicia que conllevan muerte y desolación provocadas por, en muy buena parte, guerras absurdas; yo he intentado durante todo mi reinado crear un país virtuoso (y espero que la justa Clío, musa de la historia, me juzgue así), he traído la música, las leyendas he incluso e creado bellísimos lugares con los que he tratado de embellecer mi reino hasta volverlo un lugar casi fantástico e ideal; pero mis ilusiones parece que desaparecen, el maravilloso lugar que trataba de crear podría desvanecerse para siempre.

      Con mi pobre hermano en estado de enajenación, no veo un digno sucesor al trono porque alrededor de este no veo sino ambiciosos políticos ansiosos de regalarle mi pobre reino a los infames prusianos y a familiares intrigantes dando vueltas como buitres diciendo todo tipo de terribles calumnias sobre mi persona.

      No, ninguno de ellos merece mi corona; mi sucesor debe ser capaz de todo por mi reino, debe ser capaz de hacer una gran búsqueda del conocimiento: una de comprensión hacia mi persona, de mi familia, mi reino y su historia, para entender porque he actuado como lo he hecho y que pueda seguir algunas de mis buenas obras y arreglar mis errores; de sabiduría, porque nadie sino un amante de las artes y de las ciencias debe ser mi heredero; y naturalmente religiosa, todo un peregrinaje, porque todo monarca bávaro debe ser un buen católico (yo hubiera deseado haberlo sido mejor, rogad a Dios por mi alma).

      No se que harán con mi querida Baviera, pero nunca volverán a coronar a otro rey que no sea mi elegido, mi sucesor verdadero, mi heredero el que obtendrá los símbolos de la monarquía bávara: las joyas de la corona; él y sólo él podrá coronarse, él y sólo él será el único y legítimo Rey de Baviera.

 

— C —

Todo tiene un comienzo, las historias, las leyendas…etc; por eso resulta curioso que yo recibiera el mayor de los presentes en el más grande de los regalos de cumpleaños.

————

La corona que anduvo recorriendo tantos lugares no descansará aquí; cuan irónico es que en el momento en que le consiguieron un hogar, otra vez se tuvo que marchar; la responsable mira silenciosa una tumba vacía

— S —

¡Oh diosa exiliada! ¿Qué han hecho con tu casa? La han destrozado, apenas queda nada

Sin embargo, quizás encuentres algo donde antes te alzabas

———-

Podemos llorar sin fin de estas obras hechas por el hombre ya sólo nos queda una, pero cuidado, antes de llegar alguien las guarda, ve a su encuentro, pero tranquilo, el enigma ya está resuelto

— R —

Éxodo 6.2-8 y sin embargo ya no podemos sino lamentarnos.

— S —

Desde aquí salieron los descendientes de Essau y después los de Ismael a un nuevo lugar, encontrarás el tesoro justo en la puerta

————

En la casa del Rey presenciaron como en nombre del amor llego la belleza y en nombre del honor una terrible guerra desencadenó a la que los mismos dioses no pudieron permanecer indiferentes.

— C —

¿Buscas a la culpable? No está aquí, se ha refugiado en una gruta donde siempre nadan los cisnes con Tannhäuser y Elizabeth

— S —

¿Dónde está su más bello arte?, ¿el que fascinó a todos? Está donde Justiniano y Teodora nunca estuvieron en vida

————

Cuando esta ciudad apareció, un reino desapareció; el descubridor se marchará al palacio del que es el primer habitante; allí entre columnas encontrará a un emperador

———–

Plus ultra encontrarás a la serpiente con plumas en la 3;33

————

Una ciudad arruinada de un imperio en el que ya se pone el sol, es culpa de guerras interminables, para cuando llegue la ronda de noche, la mayor parte habrá desaparecido

————

¡que sarcasmo que el destronador de reyes cree un reino!, su ego no tiene límite, no deja que nadie le corone

— C —

El sol dejaba a todos sorprendidos desde el principio, cuando el emisario llegaba, abierta su boca quedaba, allí encontraba una fuente donde refrescarse del cansancio del viaje

— S —

No os conformasteis sólo con robar a los dioses que también se lo hacéis a los mortales; ni siquiera el mayor mausoleo creado por amor escapará a vuestro saqueo; pero nunca podréis quitar su significado, donde el monarca y su amada descansan ya por siempre.

—————-

De aquí partió un príncipe de un linaje que crearía un prospero imperio, allí ya no queda nada, lo cual es extraño, pues los únicos que lo habitan son el dios preservador y sus servidores; tal vez las respuestas se encuentren en la orilla del mundo

—————–

¿Es posible que sólo dentro de murallas y prohibiciones se pueda uno sentar en suprema armonía?

——————

Sólo aquí pudieron saber algo del imperio escondido, busca el agua pura en la antigua capital y descubre el secreto detrás de la cascada principal

—————–

Una ciudadela dentro de una ciudad, en la más importante de todas ellas encontrarás al patriarca y a los doce apóstoles

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Desde aquí se puso fin a un imperio, a pesar de haber luchado como los leones que guardan el norte del palacio; pero ello no todo fue malo se inició una etapa de paz y desapareció el belicismo en esa nación.

—————-

Sigue el camino del norte y contempla como el cristianismo vence al paganismo a través de una iglesia que Tristan pudo construir; allí encontrarás al león que vence a la serpiente

——————-

La acordada noche de 400 años comenzó renovada; sin embargo ahora todos están en el mismo sitio.

— C —

Tú me cantaste, tú me inspiraste, ahora quiero volver al lugar donde te vi por primera vez.

 

 

 

      “No es posible”, pensó Norberto, “no puede ser que esto sea lo que creo que es” pensaba totalmente atónito por aquel increíble documento que acababa de encontrar

 

Continuará…

 

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7 respuestas a La herencia del Rey loco: capítulo 4

  1. gabriela dijo:

    ¡Ya está aquí la comentarista compulsiva!Las cosas empezaron muy bien y realmente llega un punto del relato que abres los ojos como platos y la boca como un "papamoscas"  tan asombrado como el protagonista y entonces… plas. Realmente creo que yo, en mi papel improvisado y ficticio ya no de lectora sino de editora, te diría "córtame por aquí" siendo el "aquí": "…el último y legítimo rey de Baviera". ¿Por qué?  porque en detrimento del potencial interés de la obra creo que destripas demasiado pronto el descubrimiento del protagonista y además de una forma un poco caótica, una especie de demasiada información que no nos dice nada y que de repente se convierte en innecesaria y abrumadora. Sintetizo: primero, has enseñado mucho demasiado pronto (es como desnudarse en la primera cita) y, segundo, de una forma descarnada (en lugar de lencería fina ¡llevabas las bragas de abuela!). En definitiva, no es una crítica al contenido que creo sigue siendo tremendamente interesante y adictivo pero creo que una corrección en la forma podría potenciarlo todavía más.Por cierto, ha muerto Michael Crichton 😦

  2. A dijo:

         Llegados al capítulo 4, se impone sobre todo las grandes pregunta, ¿sigue siendo Notas de aburrimiento tu relato preferido? y ¿podrías ordenar los relatos por orden de preferencia?
         ¡Ojalá volvieses a ser tan compulsiva como antes, cuando era casi un comentario por día! (aunque sigues siendo la gran comentarista de esta sección, de hecho, me sorprende la maravillosa inmediatez con que sueles aparecer; aunque es una pena que no recorras ninguna de las otras secciones).
          Por cierto, ¿cual es la parte en la que estás tan asombrada como el protagonista?.
          Y cuando dices "plas", Jesus, ¿tan mal fue?
          En cuanto a lo que dices a continuación, no te creas, he cuidado extremadamente todo lo que he escrito para asegurarme de que, tal como tu dices "una especie de demasiada información que no nos dice nada y que de repente se convierte en innecesaria y abrumadora", porque, efectivamente, a partir de, tal y como dices "Rey de Baviera" nadie entiende nada, y es lógico, si lo hicieran, entonces no sería necesario continuar, digamos, que sólo te digo, que lo que hay antes de esa frase es una excusa para introducir lo siguiente que es lo realmente importante, ¿por que? ya lo sabremos, en cualquier caso, considero que es importante que el lector tenga el testamento entero desde el principio para que vea que no se le engaña y que no se sacan cosas de la manga para que así pueda verlo y releerlo una y otra vez con el tiempo (podría haberlo puesto por partes, pero le quitaría encanto, tiene más emoción tener el enigma desde el principio para así tratar de adelantarse al autor en su resolución y ver si hemos acertado o no).
          En cualquier caso, yo ya sabía que para todo lector resultaría difícil de leer por lo extremadamente incomprensible que es (aunque quizás a alguien le genere cierta intriga, con un poco de suerte), pero según se vaya avanzando en el relato, no se tardará en descubrir que hasta la última palabra del testamento tiene sentido. 
          Para finalizar te doy mi pésame por la muerte del escritor.

  3. gabriela dijo:

    A estas alturas podría decir que quizás comparta el mismo interés por ambos relatos. Evidentemente son dos estilos completamente diferentes y, por lo tanto, sería difícil equipararlos en una misma escala.Con respecto a mi participación en otras secciones para hablar sobre la Reina sobran tertulianos en televisión jajaja Sabes que cuando se trata de cine que me interesa también participo. Cada uno tiene sus manías…Me asombra la expectación que se crea, me asombra tanto que llega a ser una expectación casi real por eso creo que luego queda reventada injustamente para mí. Lo bueno de un relato es que no te llegase sólo mi opinión, porque una opinión no tiene por qué ser significativa, con varias podrías tener una valoración más completa. Pero también te recomiendo ser permeable a todos los puntos de vista. Mi experiencia es que un escritor de cualquier género a veces se mete en su cápsula y se empecina en su visión (lo cual es inevitable teniendo en cuenta que cualquier manifestación literaria es fruto de un trabajo en solitario), por eso compartir lo escrito antes de publicarlos es una actividad muy recomendable (yo lo hice con mi poemario y fruto de eso llegaron algunas correcciones de las que ahora estoy orgullosa). Cuando uno escribe es posible que escriba para sí mismo pero cuando uno publica (sea en papel o en formato digital) lo hace para que llegue a algún destinatario, por eso es importante escuchar para pulir nuestros defectos. No significa que haya que escribir como quieren los demás, significa que hay que escuchar, reflexionar y valorar si las opiniones de los demás nos pueden hacer mejorar. En este caso creo que toda esa retahila de información tan sólo será atractiva para una persona que conozca en profundidad la historia del rey loco pero para un lector medio la información se hace más atractiva en pequeña dosis. Es bonito proponer retos poco a poco, dejar siempre un margen al misterio. Y creo que en este caso el lector se quedaría más atrapado en un "¿qué pondrá ahora el testamento?, no quiero quedarme con la intriga. ¡Quiero otro capítulo ya!". No sé si me comprendes…

  4. A dijo:

          Sin embargo, y a pesar de ser totalmente diferentes, si tuvieras que hacer que situar los relatos en una escala, ¿cuales serían respectivamente el número 1, el 2 y el 3? (por cierto, pobre Daisy)
          No me refería sólo al artículo de la Reina (aunque sobran  los artículos interesantes en la sección de Noticas y política)
    y ya sabes que tus comentarios fueron también muy bien recibidos en Películas, pero creo que hay otras secciones que también podrían interesarte; en cualquier caso, me alegro enormemente que participes tan activamente en Grandes relatos pues es de mis predilectas.
          Desde luego presto atención a las opiniones vertidas en los comentarios (sino, ¿de que servirían?), pero créeme, en este caso lo pensé mucho y estoy seguro de lo que he hecho.
          Por otra parte, esa parte incomprensible que viene a continuación tiene poco que ver con el Rey loco en sí, todo se irá entendiendo, paciencia, lo que ahora se ve tan complicado será explicado y poco a poco se tornará obvio.
          En cualquier caso, pensé en su momento en que el testamento se presentara en el capítulo 5, pero me di cuenta rápidamente de que el texto en sí era lo suficientemente misterioso para que quien lo leyera deseara saber más (o eso creo); al fin y al cabo, el objetivo sería que el lector se preguntase “¿Qué significa este galimatías incomprensible?, ¡un nuevo capítulo para aclararlo!”, y bueno, sinceramente, no creo que el relato se quede sin misterio sólo por haber presentado uno de los elementos básicos de la trama (o sino lo he hecho muy mal); quiero decir que el perro de los Baskerville no acaba con la intriga cuando se presenta, sino que formula preguntas.
          En cualquier caso, sigo manteniendo la posición de que el testamento, por muchas y muy variadas razones debe de ponerse entero ahora, aunque naturalmente, no puedo explicar totalmente porqué; en cualquier caso, te puedo asegurar que los misterios del relato no se acaban en absoluto con el testamento, de hecho, sólo acaban de empezar, digamos, que la introducción se ha acabado y comienza el nudo.

  5. alberte dijo:

    esta muy interesante el testamento tiene partes que llegan mucho partes muysensibles muy bien hechas me gusto

  6. A dijo:

         Bueno, no podía ser menos por parte de un monarca tan sensible como Luís II; me alegro de que te gustara y de que te identificaras con él.

  7. Pingback: Guía de capítulos de Grandes relatos | Universo de A

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