Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet

Oíd la historia de Sweeney Todd, cruel barbero de Fleet street… es Sweeney, Sweeney, SWEENEY TODD

 SWEENEY TODD - Cartel de la oba

Tipo: Teatro musical (un thriller musical)
La acción transcurre en el Londres del siglo XIX, cuando Sweeney Todd – un barbero injustamente encarcelado en el exilio por un juez lascivo – regresa a su hogar con una nueva identidad y jurando vengarse. Pero no encuentra a nadie en su casa: la mujer se ha envenenado y su hija está bajo la tutela del juez que le condenó. Sweeney Todd, desencantado de la humanidad, rehace su vida junto a la amoral pastelera Mrs. Lovett y, trabajando de nuevo como barbero, inicia su particular venganza a la espera de reencontrarse con el juez. Mientras tanto, Mrs. Lovett prepara unos pastelitos de carne de lo más especial con el resultado de la referida venganza.
Como en los efectos del grand guignol -asesinatos y huidas dramáticas -este sorprendente thriller musical, basado en un melodrama victoriano, alcanza un clímax angustiosamente divertido.

      Antes de la llegada de la película de Tim Burton a España (de la cual podéis leer la crítica en la sección Películas) por lo visto esta obra ya se había representado, no sólo en Broadway, donde por lo visto fue un éxito y en su primera producción la sra Lovett fue nada menos que Angela Lansbury (muy conocida por su trabajo en Disney con La bruja novata y sobre todo en el papel de la Sra Potts en La bella y la bestia además de que más tarde protagonizó la serie televisiva Se ha escrito un crimen), y en la que, según el compositor Stephen Sondheim (que hizo entre otras cosas la letra de West side store) pudo hacer por primera vez lo que quiso (vamos, que el musical de felicidad no le iba, le gustaba más la sangre); en cualquier caso, la obra llegó a Barcelona más tarde, y poco después a Madrid.
 

      Pues bien, años más tarde, y, probablemente aprovechando el tirón de la película, la obra vuelve a representarse en un teatro municipal: el teatro español (del que recomiendo visitar sus salones, aunque están algo escondidos) con casi el mismo elenco que en la producción anterior.

      Para empezar he de quejarme al teatro español por su malísima distribución de butacas puesto que con que se te ponga una persona minimamente más alta que tu delante te fastidia la función.

      No creo que sea necesario analizar argumento y otras cuestiones por el estilo pues ya lo hice en la película, así que procederé a comentar la producción en sí.

      Para seguir, el director Mario Gas no sorprende excesivamente en sus planteamientos, básicamente porque la mayoría de las cuestiones de puesta en escena ya se ha visto en otros musicales con lo cual no hay una gran sorpresa, lo que no libra de que haya cosas llenas de maestría como la aparición del protagonista por el suelo o los flashbacks tapados por una pantalla; en cualquier caso, sabiendo que muchos tendrán la película como precedente, deberían haber cuidado más la espectacularidad del musical. La coreografía no es demasiado destacable, básicamente porque tampoco es un musical de ese estilo.

      En cuanto a los actores, Joan Crosas no consigue llegarle ni a la suela de los zapatos a aquel Johnnie Deep que ganó un globo de oro por su interpretación, de hecho, parece que no le importa ni su esposa ni su hija, sino que se deja llevar por las circunstancias como quien decide tomar café en vez de té, y aunque tiene una mejor voz que el actor americano, no la utiliza lo suficientemente bien; no se puede decir lo mismo de Vicky Peña, archipremiada por la interpretación de ese papel y que sin embargo no logra expresar el espíritu de la Sra Lovett tan bien como Helena Bonham Carter (aunque teniendo en cuenta el registro de voz y las edades, muy probablemente Peña es lo más parecido a Lansbury que tenemos en España), además de que la segunda canta mejor, Vicky Peña acaba, en cierto modo, frivolizando al personaje pues la convierte en una arpía sin corazón.

      Por su parte, los secundarios son de lo mejor de la obra (aunque algunos pecan de esa costumbre tan extendida en el teatro de sobreactuar, haciendo que el personaje pierda credibilidad) Pedro de los Ríos como Anthony tiene una buena voz pero no es una maravilla actuando al igual que su pareja en la ficción; quizás los más destacables son Teresa Vallicrosa como la mendiga o Esteve Ferrer como Pirelli, siendo quizás los únicos que superan a sus homólogos en la película (aunque no hay que hacer gran cosa para superar al deplorable Sacha Baron Cohen que queda totalmente en ridículo después de ver la actuación de Ferrer); otra cuestión a destacar es el hecho extraño de que se decidiera usar a una mujer bajita en el papel de un niño, algo inapropiado pues creo que sobran talentos infantiles en Madrid y que hace la obra menos creíble o al menos más difícil de interpretar para quien no la haya visto, ahora bien, la actriz Ruth González tiene una voz de soprano preciosa que se luce como nunca en el número de “Nada va a pasarle”

       Para ir acabando, comentar que Vicky Peña, actriz protagonista, dijo en una entrevista que “ganamos de calle” puesto que la película sólo es una visión de un director en la que se saltan coros y chistes; ahora bien, ¿es eso verdad? Desde luego es cierto que los magníficos coros que merece la pena escuchar no salen en la película y que son una gran pérdida para esta, y bueno, los chistes están casi todos en la película (aunque hay uno muy bueno que debieron poner: es cuando la señora Lovett recibe al alguacil que se empeña en tocar el piano mientras esperan al señor Todd y ella no lo aguanta, entonces cuando aparece este, empieza a decir “ya está aquí” pero el alguacil sigue a lo suyo, así que ella se pone a gritar “¡ya está aquí, YA ESTÁ AQUÍ” como loca para que pare); así pues, ¿Cuál de las dos es mejor? Por cuestión de que está más completa, gana sin duda la obra de teatro, pero a nivel de adaptación, no se puede decir en absoluto que la película no sea buena (de hecho es bien sabido que en las translaciones al cine de musicales siempre se quitan o reducen canciones). De hecho, yo personalmente fui porque había oído que el estilo tan gore que le había dado Burton era porque en la obra también se hacía (sí claro sr Burton, pero es que en una obra no hay primeros planos, y hasta el espectador sentado en la última de las butacas tiene que enterarse de que a alguien le están cortando el cuello) y bueno, efectivamente no es tan exagerado.

      Y ahora una anécdota, como siempre suelo ir al teatro, fui con chaqueta, que para eso es un lugar sofísticado, ¿querréis creer que era el más elegante de todo el teatro? Para mi sorpresa (e incluso casi desagrado) había gente (joven, claro) que había venido hasta con sudadera. Estamos perdiendo las formas, sin duda.

     Y por cierto, este es el al menos 5º artículo que le dedico a este tema (uno hablando del estreno, otro en el que se hablaba también de lo anterior, otro de cuando me colé en la premiere, otro de la película… y ahora el de la obra), ¡este espacio debería empezar a llamarse Universo de Sweeney!.

 

      Ahora bien, pregunta clave y final, ¿merece la pena ir? Bien, si no has visto la película, te recomiendo que leas la crítica que hay en películas con este mismo nombre, que te dirá que es muy recomendable por su belleza musical y enorme originalidad; sí has visto la película, no hay grandes novedades, hay cosas muy interesantes a apreciar como nuevas canciones o los magníficos coros (y algún que otro chiste nuevo, debido también en muchos casos a una nueva traducción, sobre todo en las canciones), pero no recibirás grandes sorpresas, supongo que depende sobre todo de si te gustó mucho o poco la película.

¿Quieres saber más sobre Sweeney Todd en Universo de A?, puedes leer:

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8 respuestas a Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet

  1. A dijo:

    Si os ha interesado este tema, os recomiendo fervientemente que vayáis a http://universodea.spaces.live.com/blog/cns!41716E4AA9C70F65!5610.entry donde un comentarista, muy amablemente, ha dejado enlaces con videos de muchas de las distintas producciones de la obra.

  2. Pingback: La caída de los palacios del cine | Universo de A

  3. Pingback: Crítica express: Musical Follies/ ópera La clemenza di Tito / ópera Lady Macbeth de Mtsenk/ En la vida todo es verdad y todo es mentira | Universo de A

  4. Pingback: “Una aventura de ambición desmedida, pasión inquebrantable por los musicales y mucho, mucho descaro” o “Como conseguí entrar en la premiere de Sweeey Todd y ver la película un mes antes del estreno en España” | Universo de A

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