Cuarta parte de Notas de aburrimiento

      Ya han llegado nuevas notas de aburrimiento que no son nada aburridas… ¡a divertirse se ha dicho!:

Nota 6

 

Vale, ya me estoy acercando hacia el instituto… vuelvo a sentir terror, lo tengo a la vista y no se qué hacer… ¡ay!, ¡¿qué hago?!; ¡odio los primeros días!, no deberían existir, tendría que haber solamente segundos días… aunque, si sólo existieran segundos días estos serían primeros días, puesto que no habría ninguno previo, y eso no solucionaría nada… ¡ayyy!).

Además, es creencia popular, ampliamente extendida, que si no vas al trabajo no te pagan por él, y si no tienes dinero, al parecer tampoco puedes comprar comida… visto esto, sí, decididamente será mejor entrar; no puedo permitirme morir de hambre y que Ildefonso se quede huérfano… o peor que encuentren a su horrible madre y se lo entreguen, para que ella le pueda aprender a disfrutar del amor libre y de las ventajas que tiene el analfabetismo, bajo el lema “¿Quién quiere estudiar cuando puede fornicar?”; ¡qué horror, decididamente me voy a armar de valor y entraré de una vez!.

 

Nota 7

 

      Err, casi que antes repasaré mi nota de ánimo (la 3)… a ver, a ver… era sobre Tomás de Todaquemada, el nombre del instituto, y escribí lo siguiente: “en cualquier caso es un nombre que inspira tranquilidad, “Tomás de Todaquemada”, creo que lo convertiré en mi buena señal del día, en el símbolo de mi bienestar, pensaré en todas sus grandes acciones (cuando me acuerde de una) y me las pondré como ejemplo de conducta e inspiración para el resto de mi vida, sí, decididamente necesito una figura de la que tomar ejemplo”… ahora sí que siento valor, voy a entrar, ¡por Tomás de Todaquemada!.

 

Nota 8

 

      He leído el cartel del instituto, uno bastante viejo, ponía lo siguiente “Instituto inquisidor Tomás de Todaquemada”, y debajo aclaraba, por si fuera poco: “el alicate contra los herejes, el rayo de luz de Espana, el salvador de su país… y además, muy ordenadito también”.

Repentinamente, como si un rayo me cruzara la mente, he recordado quién era el personaje histórico que da nombre al instituto: uno de los mayores asesinos de la historia espanola, ¡el primer inquisidor!, torturaba y mataba a la gente: en los días laborables de su mandato fueron quemadas más de diez mil personas, y otras veintisiete mil sufrieron penas infamantes en los días no hábiles, sin mencionar que no le echaba sal a la tortilla de patatas… ¡Oh Dios!, ¡Y este iba a ser mi ejemplo vital!, ¡como voy a entrar en mi nuevo trabajo teniéndole a él como modelo!, empiezo bien buscando mi buena señal, desde luego.

Pero la culpa no es del todo mía, ¿a quien se le ocurrió llamar a un instituto así?, ¿y cómo se puede tomar una tortilla sin nada de sal?; bueno da igual, entraré y olvidaré todo esto, con un poco de suerte no me quemarán en la plaza más próxima por ser padre soltero y porque mi mujer sea una furcia.

 

Nota 9

      Este lugar es sumamente extraño, tan pronto entré, vi pasar a una chica, relativamente joven, que se quedó mirándome, yo la miré, y ella corrió hacia mí diciéndome:

-Oiga, ¿usted no será el nuevo conserje-reprográfo?

-Sí claro, soy Abelardo Bueno, encantado –dije tendiéndole la mano.

-Pero… ¡sí ha llegado usted un cuarto de hora antes!, ¡salga inmediatamente! –dijo casi gritando- tendremos que adelantarlo todo –dijo como si estuviera a punto de planificar la invasión de un país.

Así que estoy fuera del instituto, otra vez delante de la placa, esperando a que sea en punto.

 

Nota 10:

      Cuando entré, la chica ya no estaba, ¡había todo un comité esperándome!; “qué amables”, pensé yo… aunque esa impresión desaparecería muy pronto.

Lo cierto es que estaban colocados de una forma muy especial, jerárquica, y en el centro, un paso por delante de todos había una mujer superpreparada a nivel de vestuario, maquillaje y peinado.

Me quedé paralizado, no sabía qué hacer, me sentía como si estuviese en una ceremonia palaciega y nadie me hubiese instruido acerca del protocolo a seguir.

Todos me miraban, así que decidí avanzar, iba empezar a hablar, cuando la superpreparada se adelantó (que por cierto, llevaba el mismo icónico modelo que había llevado una reina en un viaje oficial, que había salido en todos los medios y sido la portada de la revista “Adiós”):

-Bienvenidooo –dijo con una voz tan melodiosa como falsa-, Soy Almudena de Castro, la directora de este centro –en ese momento me pregunté si debería hacer una reverencia-; espero que perdone el desorden de esta ceremonia de recepción, pero lo cierto es que ha llegado antes de lo que pensábamos –me dijo con mirada acusatoria-. En cualquier caso, me alegro de que ya esté con nosotros, mire, le presento a la subdirectora Diana Vázquez, consúltela siempre que quiera saber algo sobre la dirección o acceder a mí –bien, ahora ya sé como pedir audiencia-… por cierto, ¿usted cómo se llama?, ni siquiera se ha presentado –dijo como si yo fuera la persona más descortés del mundo.

-Err… -respondí yo intentando reaccionar.

-“Err” no es una palabra querido –me dijo con voz amenazadora- trate de no actuar así delante de los alumnos, ellos nos ven como ejemplos, por tanto debemos dar una excelente imagen en todo momento, y la de seguridad en sí mismos es vital para su formación.

-Abelardo Bueno, mi nombre es Abelardo Bueno.

-Desde luego no es una presentación muy correcta, pero deberemos conformarnos mientras le adiestramos en el protocolo del instituto -¿protocolo?, ¿Dónde se cree que estamos?- en cualquier caso, me parece usted encantador y muy natural –dijo con una sonrisa falsísima- y creo sinceramente que seremos muy buenos amigos, ¿no lo cree usted también? –afortunadamente no me dejo responder, puesto que hizo un gesto ampuloso y pomposo con el cual daba por concluida la “ceremonia”, y todos regresaron a sus puestos. Todo muy majestuoso sí, pero nadie se ha molestado en enseñarme donde trabajo, tendré que buscar la conserjería o reprografía yo solito.

 

Nota 11

 

      ¡Menos mal!, Cuando se han ido, al fin ha llegado una persona normal, es Mari, mi compañera de reprografía: una mujer rubia (de bote), ya entrada en años y bastante oronda, por expresarlo de manera fina; ella me ha enseñado donde está la oficina del conserje que está al lado de reprografía (no como en el otro instituto, en el que conseguía mantener mi figura gracias a las continuas caminatas diarias entre un sitio y el otro… supongo que ahora tendré que apuntarme a un gimnasio).

 

Nota 12:

 

      No llevaba ni tres minutos en la oficina del conserje instalándome, cuando ha aparecido otra mujer joven, que venía con aires de espía internacional:

-Disculpe –dijo susurrando y cerrando la puerta con sigilo, mientras yo me temía que estuviera insinuándoseme sexualmente- ¿es usted el nuevo?.

-Sí así… -dije yo tímidamente, mientras me preguntaba si sería una fetichista de los conserjes… filias más raras se han visto.

-¡¡¡No hable tan alto!!! –dijo muy alterada- escuche, debe venir conmigo, la jefa de estudios –dijo con voz grave- quiere hablarle.

Por alguna extraña razón, decidí seguir a la misteriosa mujer, que parecía disfrutar imitando escenas de películas: mirando en los bordes de las paredes, yendo de puntillas, y otras cosas por el estilo… de hecho, sólo le faltó coger un cigarrillo con boquilla para completar la actuación, quizás la próxima vez.

Por fin nos paramos delante de la puerta del salón de actos (bueno, al menos seguir a esta tipa ha tenido la ventaja de conocer mejor el nuevo instituto), a continuación, ella echó su melena rizada hacia atrás, cual anuncio de champú, y me dijo:

-Pase, le está esperando –en ese momento no puede evitar recordar secuencias de “El madrino”.

Entré, mientras ella cerraba la puerta con llave y se quedaba fuera, por lo que empecé a asustarme de verdad, entre otras cosas porque el lugar estaba totalmente oscuro, aunque pude distinguir que era como un teatro, pues al final del todo había un espacio levantado, tapado por un telón.

Después de aproximadamente medio minuto, el telón se levantó, las luces del escenario se encendieron… y yo pensé si debía sentarme a comer palomitas.

En el centro del escenario, iluminada por todos los focos estaba otra mujer sentada en una silla escolar como las que había en todo el salón; era quizás algo más joven que la madura directora, pero con pocos años de diferencia y vestía más informal, además de ser más gorda también; me sonrió, se levantó, descendió del lugar donde estaba entronizada, y me dijo:

-Hola, soy la jefa de estudios, Alicia Peral.

Tuve miedo de estropear el protocolo de esta nueva recepción (que no parecía demasiado oficial), así que me quede sin saber que hacer, finalmente me tendió la mano así que se la di mientras decía:

-Abelardo Bueno, encantado.

-Me alegro de tenerlo con nosotros, Abelardo –es sorprendente la cantidad de gente que se alegra de que esté aquí, ¡estarían saturados de fotocopias o perderían las llaves del instituto continuamente, porque sino no se explica!-… ¿sabe que es usted muy atractivo? –la forma descarada de hacerme la pelota de esta mujer está empezando a ponerme nervioso-, creo que seremos muy buenos amigos –y yo que esta mañana he batido el record de amistades hechas en menos tiempo de toda mi vida- supongo que ya ha conocido a la de Castro –dijo con visible repulsión hacia la directora, a pesar de que intentaba disimularlo malamente- no le tome a mal el desprecio mostrado hacia usted, ni esa forma de tratarle como si no fuera nadie….

-Bueno, no creo que fuera… -intenté intervenir pero ella siguió a lo suyo.

-La pobre tiene está muy enferma: es una megalómana obsesiva compulsiva, y estoy segura de que usted opinara que debería retirarse por su bien, ya que así podremos contribuir a su mayor bienestar….

-Verá, es que yo no soy psiquiatra ¿sabe?.

-Bueno –continuó hablando sin escucharme-, en cualquier caso, ya tendremos tiempo de hablar con más detalle, si usted lo desea claro, ¡amigo mío! –dijo mientras se abalanzaba sobre mí, y me abrazaba fuertemente, como si los menos de cinco minutos que llevábamos hablando fueran cinco años; decididamente el tiempo no corre igual en este lugar que en el resto del mundo –. En fin, ¡tenga un buen día! –dijo mientras volvía hacia el escenario, en donde, una vez ella se hubo posicionado, se bajó el telón y se apagaron las luces de forma muy calculada (sólo les faltó el humo para completar la escena).

Entonces noté que la puerta de afuera se abría, pero cuando salí no había nadie, ¡esto es demasiado!.

 

Nota 13:

 

      Una vez que acabé de instalarme, fui a ver a Mari, que ya tenía trabajo.

-¿Dónde estuviste? –me preguntó alegremente- si que te lleva tiempo poner las cosas en orden….

-Me llamó la jefa de estudios.

-¿La… jefa… de estudios? –dijo con una expresión que no sabría definir- mira, sé que aún eres nuevo, pero tienes que tener mucho cuidado con la gente con la que te relacionas -¿pero de qué habla esta mujer?, ¿qué clase de lugar es este?-, estamos en plena guerra, y tu vienes a desequilibrar la balanza –lo que me faltaba- de tu elección dependerá que gane el bando del poder verdadero y legítimo, o el de una golpista sin talento, una zorra ambiciosa resumiendo.

-Creo que seré neutral en el conflicto –dije sin saber si estábamos hablando en broma o no.

-¡¡¡No puedes ser neutral!!!, -dijo exaltada- aquí nos estamos jugando mucho, debes decidir, ¡¡¡tienes que tomar una decisión!!!.

Reprimí mis deseos de decir “¡pero si estoy en mi primer día, dejadme en paz!, ¿qué es esto, una cámara oculta?”. En cualquier caso, por mi propio bien, decidí no decir nada más sobre el tema en lo que quedaba de día.

-Bueno –dijo, gracias a Dios, más calmada- voy a entregarle unos documentos a la directora.

 

Nota 14:

 

      Estoy seguro de que nadie ha tenido más audiencias, en un solo día, y con tantas importantes autoridades… la directora me volvió a llamar a su despacho, pero esta vez nadie sonreía, todos estaban serios y me miraban como si hubiese cometido un crimen de guerra.

En el despacho estaban la directora, la subdirectora y… ¡sorpresa! La chica que me había llevado ante la jefa de estudios, y que, sorprendentemente era la secretaria de administración (y que debe de ser espía doble o algo parecido)… esto ya me desborda por completo.

Iba a hablar, pero como de costumbre no me dejaron, esta vez de una forma menos amable porque la subdirectora dijo:

-En ningún caso, y repito, en ningún caso se dirija a la directora sin que ella lo haga previamente hacia usted. El tratamiento que debe darle es de doña Almudena o señora directora.

Me callé, y estuvimos aproximadamente dos minutos sin que nadie dijera nada… “esto puede durar toda la mañana”, pensé, “tal vez debí haberme traído el bocadillo”.

-Tengo entendido que ha ido usted a ver a –dijo la directora con asco nada disimulado-… la jefa de estudios.

-Sí bueno, me llamo y….

-Pensé que éramos amigos Abelardo –dijo cortante, como si la hubiera herido en lo más profundo de su corazón.

-Es que yo….

-Tranquilo, comprendo que haya podido cometer un error, ¡es usted tan encantadoramente inocente!; pero debe tener cuidado Abelardo, mucho cuidado, porque hay gente muy mala ahí afuera que intentará que no seamos amigos… debe guiarse usted por los que le quieren Abelardo, por ejemplo, su compañera Mari –mira tú quien se lo contó todo a la directora, ¡será asquerosa!.

-Pero es que yo sólo…

-¡¡¡No se autojusfique!!! –dijo perdiendo la calma y poniéndose furiosa- ¡es lo que más detesto!, ¿cree que se puede derribar al poder establecido?, ¿cree que se puede acabar con la directora elegida por la gracia de la enseñanza?, ¿se atreve a desafiar sus insondables designios?, ¡porque es lo que ha hecho esta mañana participando en un intento de golpe de directiva en su reunión clandestina!.

-Pero que esta diciendo, yo….

-¡¡¡Silencio!!! –gritó la subdirectora- ¡nadie le ha dicho que hable!.

-Ha llegado el momento –continuó la directora más calmada- en el que todos tenemos que decidir entre lo que está bien y lo que es fácil –En ese momento reprimí mi deseo de decirle que esa frase era de una película-… y el sistema debe mantenerse, si no, sería el caos… yo soy, y siempre seré… la directora –dijo con un tono mesiánico-. No lo olvide, querido Abelardo; ahora vuelva al trabajo, llévese esto y memorícelo en su tiempo libre.

Leí la hoja que me dio, era su currículum, o como ella lo hubiera llamado, una lista con sus “títulos”, en la que venían hasta los cursos de perfeccionamiento de natación. Por suerte, mi jornada ya se está terminando… espero despertar en cualquier momento de este extraño sueño, porque no me puedo creer que haya pasado de verdad todo lo que me ha sucedido esta mañana.

Continuará…

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7 respuestas a Cuarta parte de Notas de aburrimiento

  1. gabriela dijo:

    Sigue siendo mi relato favorito por lo fresco, surrealista y a la vez tan pegado a la cruel realidad. Tiene momentos estupendos y toda la historia de los bandos y el pobre protagonista en medio me parece absolutamente genial. Una historia para analizar la realidad desde un punto de vista tragicómico, así vendería yo este producto (empiezo a parecerme al Risto jejeje).

  2. A dijo:

         ¡Oh Gabriela!, tú y nadie más que tú eres la culpable de este avance desmersurado en la sección Grandes relatos que antes tardaba meses en progresar, y por tanto hay que… ¡agradecertelo!. Y es una pena que no pueda pagarte con una inmediata 5ª entrega del bueno de Abelardo, porque como ya te comenté, deseo igualar los relatos a nivel de capítulos y por tanto ahora van a venir con relativa rapidez tres capítulos seguidos de La herencia del Rey loco, y ¿quien sabe? tal vez tengas la oportunidad de cambiar de preferencia cuando hayas leído tanto como de las Notas, o al menos, elevar al último relato al mismo nivel. En fin, que espero poder volver a verte igual de pronto interesandote por Norberto, aunque no sea tu favorito.
          Por otra parte, lo cierto es que me alegra que te guste tanto (ya he visto que lo has votado en la última encuesta que se ha hecho), muy especialmente porque es el que me menos me cuesta escribir de todos, permite una libertad imaginativa que los otros no te dejan ya que debes estar documentandote permanentemente (y ahora un dato de detrás de la pluma a modo de "como se hizo"; el coche plateado en el que va Norberto y que no tiene mucho más protagonismo que el que se ve en ese capítulo, iba a ser objeto de una profunda investigación sobre cuales eran los coches más caros del mundo, todo por una sola palabra; finalmente lo dejé, aunque aún siento cierta sensación extraña por no poner una marca concreta).
           Sí bueno, yo creo que, en cierto modo, Notas de aburrimiento es como un espejo concavo, de esos que te devuelve la realidad de formada, cómica, como los que se ven en los parques de atracciones.
            En cualquier caso, el relato nace con una intención totalmente cómica (bastante drama hay ya en los otros relatos).

  3. gabriela dijo:

    No me corto a la hora de manifestar mis preferencias pero tienes que tener en cuenta, y como ya te he advertido, que tu querido Rey Loco todavía ha comenzado a andar y me parece muy prematuro entusiasmarme con "alguien" que acabo de conocer. Doy mi voto de confianza a Norberto pero he de ver como avanza para emitir una opinión sólida … así que suelta de una vez los dichosos capítulos!

  4. A dijo:

          Y así debe ser, es bueno que tengas unas preferencias y que las expreses, de lo contrario ¿para que servirían los comentarios?.
          Por mi parte, no siento especial preferencia por ninguno de ellos, quizás estoy más entusiasmado con La herencia del Rey loco porque lo acabo de empezar, todo lo contrario que en el caso de La guerra de Daisy en el que ahora tengo que estar averiguando los motivos que me llevaron a escribirlo (debí hacer un esquema).
           Y bueno, tampoco esperaba que después de leer el primer capítulo exclamases “¡¡¡obra maestra!!!” de hecho yo era consciente de que sería difícil de comentar, pero como siempre tu lograste salir del paso perfectamente, motivándome como nunca a continuar.
            ¿Los próximos capítulos? Aunque no quiero prometer nada, básicamente por si sucede algo imprevisto, uno de ellos saldrá antes de que acabe la semana casi seguro (de hecho, quizás por primera vez en la historia de Universo de A, las críticas de cine de la sección Películas –que es curiosamente, la sección más vista y menos comentada-, cedan su preferencia a la sección Grandes relatos y así lograr la publicación de al menos un capítulo).

  5. gabriela dijo:

    Lo de  las películas tiene cierta lógica si piensas que se lee la crítica como guía para saber si merece la pena o no, lo más probable es que cuando lees la crítica aún no hayas visto la película (y puede que saques la conclusión de que no merece la pena así que ya no la ves). Deja de contestarme a los comentarios y pon los capítulos nuevos!!!!!

  6. A dijo:

         En realidad debo confesar con toda humilidad que vienen más a esa sección atraídos por las fotos que por otra cosa, pero bueno, quizás así también consiga que lean lo que pone.
          ¡Tu impaciencia me deja de piedra!, tranquila, haré todo lo que esté en mi mano para que se publiquen cuanto antes; además, no creas que pierdo tiempo de escritura por contestar los comentarios, esto se puede hacer en poco tiempo, pero cuando me pongo a escribir hago todo un capítulo (generalmente) de golpe,por eso es por lo que necesito más tiempo que para un comentario, básicamente porque la inspiración suele venir cuando estás escribiendo y cuanto más tiempo pasas en ello, más te canta la musa.
           En cualquier caso, en premio a tu interés intentaré publicar uno hoy (cosa que si consigo será muchísimo antes de lo previsto, puesto que pensaba hacerlo en viernes, sabado o domingo)
     

  7. Pingback: Guía de capítulos de Grandes relatos | Universo de A

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