Un ballo in maschera (un baile de máscaras)

Un majestuoso baile de máscaras 

       A pesar de que en su momento ya dije que las óperas estarían en la sección música, he decidido finalmente, que las que vea representadas les corresponde más la sección teatro (sobre todo porque esas críticas nacen, en principio, para asesorar a todo aquel que esté pensando en si ir o no y así tener una opinión para valorarlo), así que en música sólo concentraré aquellas obras que sólo haya oído o visto en video.

       Aclarado esto, pasaré a hacer la crítica, tal vez un tanto atrevida, por ser yo un aficionado y está, según cualquier melómano, una obra de arte, pero la opinión es muy importante y darle el privilegio a esta obra sobre las otras no estaría bien.

       Un ballo in maschera es muy Verdi en muchos sentidos; para empezar en que continua esa tradición verista (una forma de hacer las óperas que consistía en que fueran extremadamente trágicas y que el público llorara como magdalenas) a pesar de lo alegre que parece el título, en cualquier caso, si echamos una ojeada a la brillante ilustración de la portada del programa pronto nos desengañaremos, es nada más ni menos que una mascara para un baile, sí, pero puesta hacia arriba, y enfocada de modo que parece una mascara fúnebre, sin duda hay que felicitar a los que se ocuparon de tan brillante simbolismo.

      Pero volviendo al tema, lo cierto es que la historia no presenta nada extremadamente novedoso, es el típico triangulo amoroso de toda la vida, y de hecho, aunque la ópera dura tres horas y tiene dos descansos (maravillosos para hacer vida en sociedad como antiguamente) no es suficientemente dinámica puesto que al contrario que otras óperas de Verdi, no hay giros de argumento o aún más complicaciones inesperadas; pero bueno, muchos me dirán que en una ópera lo más importante no es precisamente el libreto, sin embargo yo se lo discuto, al fin y al cabo, una ópera trata de contar una historia, con música, cierto, pero al fin y al cabo contar una historia (no estuvo luchando Gluck como loco para evitar los divismos de los cantantes y conseguir imponer contar una historia para que ahora lo menospreciemos)

      La música por su parte, es muy evolucionada, y sobre todo muy Verdi, ¿Qué quiere decir esto? Pues que es muy majestuosa, que cuenta con grandes instrumentos perfectamente combinados y arias que son auténticas obras maestras; simplemente brillante ese apartado.

      En lo que se refiere a la puesta en escena, no puedo dar sino alabanzas, por fin el Teatro Real ha dejado por una vez de lado sus montajes ultramodernos empeñados en creer que estamos aburridos de ver ópera con trajes de época, y para esta producción ha ido más a un diseño más clásico, aunque no el correcto, puesto que la historia se desarrolla en el XVII y los trajes que visten son del XIX, supongo que lo ambientaron más bien en la época de Verdi. Extremadamente destacable también la parte en la que se usa un espejo y se divide el escenario en dos de una forma maestra (muy Broadway por cierto)

      Los cantantes son todos muy destacables, a mi personalmente me gustó más el protagonista Marcelo Álvarez, pero las más aplaudidas esa noche fueron la protagonista Violeta urmana y la bruja Elena Zaremba.

       Por último recomendar esta obra si uno quiere simplemente pasar una noche agradable en la ópera bañado por una deliciosa música.

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