La herencia del Rey loco: capítulo 1; un nuevo relato para la sección Grandes Relatos

Otra cosa no, pero no se me podrá criticar que no hay donde elegir (aunque si se podría en el caso de la tardanza en la publicación de nuevos capítulos); este nuevo relato lo inicio con enorme ilusión porque aborda muchos de los temas que me apasionan (en el argumento de fondo) y que espero conseguir que os interesen; en cualquier caso, en principio este será el último relato largo que se publique (al menos hasta que se acabe uno de los anteriores), básicamente porque tanto comenzar y nada acabar no puede funcionar, en fin os dejo pues con:

 

La herencia del Rey Loco

 

Capítulo 1:

Norberto estaba enloquecido de excitación “por fin”, no dejaba de pensar, “por fin lo he conseguido”, la emoción lo desbordaba, y no era sin razón llevaba mucho tiempo deseando aquello: entrar en los archivos del castillo de Neuschwanstein. Lo sabía, estaba seguro de que esa visita que se había conseguido a base de mucho esfuerzo e innumerables trámites burocráticos y de todos los tipos posibles sería muy útil, estaba seguro de que le ayudaría enormemente en su tesis.

“Y aunque no sea así, cosa que dudo, siempre tendré como compensación el moverme por las partes no turísticas del castillo y descubrir nuevos lugares”; sí, lo cierto es que el sueño de Norberto hubiera sido poder moverse con toda libertad por el castillo, abrir todas y cada una de las puertas y explorar cada una de las habitaciones del magnífico monumento, al fin y al cabo, la parte turística ya la tenía muy vista, de hecho, era capaz de recordar perfectamente su primera visita y como le impresionó, todo ello a pesar de haber visto mil y una veces todas las fotos que pudo conseguir, puesto que su obsesión por el lugar le venía de hace tiempo, mucho tiempo, de hecho, desde su infancia; en realidad todo comenzó cuando vió la película Chitty Chitty Bang Bang en la que el castillo realmente, salía de refilón y cualquiera se hubiera fijado mucho más en el fantástico coche, o sino al menos en el talento de Dick Van Dyke como bailarín, en la voz de Sally Anne Howes o en la hermosa idea transmitida por el guión de Roald Dahl; en cualquier caso, apenas un par de planos del edificio baváro bastaron para que en Norberto arrancara un deseo de saber más sobre el tema; el problema era, claro está, que no tenía por donde empezar, al fin y al cabo, en la película se habían inventado el nombre del país y los falsos y extraños duques que aparecían no eran de más ayuda, la verdad era que Norberto no tenía datos, sólo una imagen.

Sin embargo no la olvidaría, y no demasiados años después, acompañando a uno de sus padres a una agencia de viajes lo volvería a ver, allí estaba en la portada de una revista de centroeuropa, en medio de la niebla, en medio de un paraje más romántico imposible, con un lago detrás, tal cual como sacado de un cuento de hadas; naturalmente, se llevó la revista (a pesar de su imposibilidad de ir a centroeuropa) y por fín conocía el nombre que tanto se le había resistido: “Neuschwanstein”, “castillo de Neuschwanstein en Füssen, Alemania”, y le pareció precioso, aunque aún no sabía lo que significaba. En cualquier caso, aquello había sido un oasis en aquel desierto que suponía una busqueda incierta, vale que la revista no le aportó gran cosa en el conocimiento del castillo, pero sí que le había dado lo que más necesitaba.

Y así fue investigando según iban pasando los años, devoraba todo lo que podía conseguir sobre el castillo, recurrió a la biblioteca pública donde consiguió más datos, y más tarde la aparición de internet en su vida acabó por completarselos; de todos modos la investigación acabó por decepcionarle un tanto en un comienzo, puesto que aquel no era el castillo medieval de cuento de hadas que el se había imaginado había sido construído en el XIX, es decir, no era más que un historicismo; pero conocer esto le llevó a saber más sobre su constructor, el Rey Luis II de Baviera, un interesante monarca del que se enamoró platónicamente después de que cayera en sus manos la película Ludwig (traducida por Luis II de Baviera) de Visconti, y eso hizo que de nuevo su pasión por aquel lugar aumentara hasta el punto de estudiar el primer ciclo de alemán de la escuela oficial de idiomas.

Finalmente llegó el momento en que tuvo que decidir a que se iba a dedicar, su sueño lo tenía claro, conocer más sobre Luis II y salir en su defensa demostrando que no estaba loco sino que era un genio; eso, y su gusto por la historia en general hizo que se decidiera rápidamente por esa licenciatura, y a pesar de que la universidad estaba muy lejos de ser aquella casa de la cultura de la que le habían hablado y de que en ese tiempo apenas tuvo la oportunidad de profundizar en el tema que le apasionaba a causa de los interminables trabajos, exámenes y profesores maniaticos no desistió en su objetivo (a lo que ayudó mucho un viaje de ecuador a Alemania, donde tuvo la oportunidad de visitar esos lugares que tantas veces había estudiado y que le dieron fuerzas para continuar), consiguió un buen expediente que le abrió las puertas a una recomendación para hacer su tesis en una de las universidades más exigentes y elitistas, la de Munich, capital del estado federado de Baviera de la república de Alemania; y además consiguió que se la guiara el profesor que más había escrito sobre el infortunado monarca y sus espectaculares construcciones.

Sí, había conseguido lo que llevaba tanto tiempo deseando, es indudable que Norberto tenía muchas razones para explotar de alegría mientras iba por el Condado de Ostallgäu en aquel impresionante descapotable plateado. Naturalmente aquel carísimo y exclusivo coche no era suyo (bastante le costaba ya a su familia mantenerlo en Munich, una de las ciudades más caras de Europa; aunque lo cierto es que siempre le habían apoyado) sino de un amigo hecho allí en Baviera que se lo había prestado para evitar que tuviese que andar gastando en alquiler de coche (el castillo esta en un diminuto pueblo llamado Schwangau) , su nombre era Herman vom Rhein y era el más típico chico joven rico que se pueda imaginar, para empezar procedía de una familia rica por tradición, de hecho, en su arbol familiar había nobles, aunque no de muy alta alcurnia, en cualquier caso, era gente que había sabido moverse muy bien durante la historia, hasta el punto de acumular una de las mayores fortunas de Europa y quizás la mayor de todo el país; y por si esto fuera poco, la familia no se conformaba con tener poder económico, también gozaban de poder político, basta con decir que su padre es Aldous vom Rhein, el primer y poderoso ministro de Baviera, que a pesar de su talante conservador, no siempre bien visto, había sido reelegido una y otra vez durante varias decadas. Y como toda familia importante que se precie, no le faltaban detractores, y las malas lenguas decían todo lo imaginable sobre ellos y sobre los supuestos negocios turbios que manejaban cada vez con más descaro (de hecho, un político llego a hacer una alusión en el parlamento, aunque sin demasiada fuerza), muy especialmente desde que Aldous vom Rheim estaba en el puesto. En cualquier caso, el primer ministro gozaba del cariño de los votantes, quizá debido a su avanzada y poco común edad entre los políticos, tal vez por su gusto por el populismo o, porque no decirlo, por su buena gestión del estado baváro.

Pero si el padre era un hombre responsable y muy cuidadoso con su imagen, el hijo era igual que él cuando era joven: un crápula sin demasiado sentido común, que, y de eso se había ocupado muy bien su progenitor, afortunadamente no era un personaje público, con lo que seguía en la universidad a pesar de que ya hacía bastantes años que debía haber acabado su doble licenciatura de derecho y económicas, que le capacitaría, o al menos en apariencia, para seguir con los negocios de la familia; futuro que a Herman no le importaba demasiado que sólo pensaba en irse de fiesta y en que capricho absurdo despilfarrar el cuantioso dinero del que disponía.

Visto esto, ¿como es posible que dos personas tan diferentes pudieran llevarse bien o tan siquiera haber coincidido en la misma sala? la razón fue la pasión de uno y la obligación de otro; lo cierto es que, debido al ya mencionado caro estilo de vida de Munich, Noberto se vió obligado a conseguir unos ingresos extra, así que comenzó a trabajar como empleado temporal para la conocida casa de subastas Sotheby’s, y allí encontró a Herman, un chico que se venía a encargar del papeleo de la última adquisición de la, por lo visto, abundante colección de arte de su familia (según algunos, conseguida durante las guerras mudiales, aprovechandose de la necesidad de los diferentes países de coseguir dinero rápidamente). Comenzaron a hablar, y al poco descubrieron que se podían ser útiles mutuamente, para Herman, Norberto era una forma divertida de conocer historia y de catalogar las obras de arte de su familia además de aprender sobre el tema, cosa que su padre le exigió debido a ser una inversión importante; y para Norberto, Herman le ayudó a salir de su caracola y llevarle a descubrir que después de todo la diversión no sólo está en los libros de historia (además de conocer un montón de sitios exclusivos y a varios famosos).

Lo cierto es que la suya no era una relación convencional, pero ya se sabe que los polos opuestos se atraen, cosa que Norberto volvió a pensar mientras miraba el tapizado del coche que probablemente había costado miles de euros; pero no pudo pasar mucho tiempo más admirando esto, porque estaba llegando a su destino, delante de él aparecía por fin aquel pequeño y colorido pueblo alemán y sobre él, brillando al sol con su blanco marmoreo uno de los castillos del que dicen que se inspiró Walt Disney para algunas de sus conocidas películas.

Continuará…

Todos los capítulos publicados aquí

 

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12 respuestas a La herencia del Rey loco: capítulo 1; un nuevo relato para la sección Grandes Relatos

  1. gabriela dijo:

    Es muy difícil decir algo mínimamente inteligente sobre un relato que comienza. Un gran comienzo puede diluirse rápidamente y un mal comienzo no es indicativo de un mal libro o un mal relato. Los comienzos, como todas las cosas en la vida, son difíciles aunque en literatura creo que presentar una historia atractiva es menos difícil que seguirla con coherencia y mantener el ritmo durante todo el libro. ¿Qué puedo decir sobre el comienzo de "La herencia del Rey Loco"? Realmente no es un comienzo impactante, sigue una linea bastante homogénea con respecto a la historia que se nos anuncia y al género al que pertenece.¿Significa que es un mal comienzo? En absoluto, significa que probablemente nos encontraremos con  algún misterio en el que se embarcará nuestro protagonista, el cual correrá alguna aventura en su investigación, aprenderemos algo de Historia y … creo que me estoy arriesgando demasiado en mis vaticinios.  Como lectora no me voy a quedar atrás en peticiones y me parece que, aún sin apenas conocerlo, el personaje de Herman von Rhein y su relación de amistad con el protagonista pueden dar mucho de sí por lo diferentes que parecen (no sé, pero se me ha venido a la cabeza la relación Quijote- Sancho). Espero la segunda parte…

  2. A dijo:

          Totalmente de acuerdo en las primeras frases, ya me di cuenta que sería difícil juzgar un primer capítulo si alguien lo viera por primera vez, básicamente sólo puedes decir: me interesa / no me interesa, no tiene mucho más misterio. En cualquier caso tu has sido capaz de llegar mucho más allá de eso.
          Ahora bien, mi pregunta respecto a la frase “sigue una linea bastante homogénea con respecto a la historia que se nos anuncia y al género al que pertenece” es ¿Qué historia se nos anuncia y a q género pertenece?, lo pregunto básicamente para saber si me he metido en muchos tópicos que desconocía.
          He de reconocer que no te arriesgas demasiado en tus vaticinios, por ahí va la cosa; y no debo dejar de decir que me alegro enormemente de que te impliques como lectora y no dudes en proponer ideas o entrar en el debate de cómo será la historia, los personajes o lo que sea.
           Y sobre Herman, está muy, muy, muy, muy pero que muy lejos de ser como Sancho tanto como persona como en su relación con Norberto; me gustaría decir más pero entonces… ¿para que escribir el resto del relato?.
            Por otra parte tendrás suerte de poder leer relativamente pronto la segunda parte, pues con este relato se ha adoptado una nueva forma y un nuevo orden que ha consistido en esquematizar la forma de la historia en general, lo que permite ir más rápido y no tener que andar pensando que le puede o que le tenía que pasar al personaje en este capítulo; además, con el objetivo de igualar todos los relatos en capítulos (los otros están sobre el 3 y el 4; así que muy probablemente pronto podrás leer una nueva entrega de Notas de aburrimiento) intentaré llegar lo antes posible al capítulo 3 y el 4 en La herencia del Rey loco, siempre anteponiendo, claro está, la calidad a las prisas porque creo que eso nos conviene a todos, ¿no?.

  3. alberte dijo:

    me gusta,es fluido,interesa,se lee muy bien, ninguna parte cansa,espero siga igual

  4. A dijo:

          Gracias, es muy halagador, sobre todo porque creo sinceramente que para que un libro sea bueno debe ser dinámico y conseguir que todo el mundo pueda leerlo, aunque sin renunciar a cuestiones importantes de la historia. Yo también espero que siga igual, o por lo menos me esforzaré en que así sea, en cualquier caso, ¡vuelve pronto para comprobarlo y leer una nueva entrega!

  5. gabriela dijo:

    No creo que hayas de preocuparte demasiado por los tópicos al principio del relato, creo que son inevitables y con un mínimo bagaje literario es casi imposible (lo dejo en casi aunque quizás sería más correcto un imposible absoluto) no recordar algo que ya se haya leído previamente. En mi caso se me han venido a la cabeza las novelas de Matilde Asensi, por ponerte un ejemplo.

  6. A dijo:

          Umm, con ese comentario corroboras una teoría que tengo desde hace mucho, mucho tiempo: que el ser humano es incapaz de inventar algo totalmente nuevo, siempre se inspirará en algo anterior de forma inevitable ya sea en la ficción o en la realidad. Pongamos ejemplos sino, Romeo y Julieta bebe muy directamente de una antigua leyenda griega que es casi idéntica y nuestro alabado Quijote (que ya ha salido en anteriores comentarios tuyos) no es sino una parodia de las novelas de caballería.
           Quizás tengas razón, los tópicos no necesariamente son malos, es igual que en el cine: en el musical debe haber números musicales y en el wetern heroes solitarios con un superobjetivo, sino no serían ni musicales ni películas del oeste.
           Desgraciadamente no conozco a Matilde Asensi, así que te agradecería que me dijeras que quieres decir con ello.

  7. gabriela dijo:

    Matilde Asensi escribe libros que caminan entre el género histórico, la aventura  y el suspense… Normalmente se sitúa en un marco histórico muy bien documentado, presenta un misterio (relacionado con el marco histórico en el que se desarrolla la novela) y a partir de ahí toca resolver el misterio y correr alguna que otra aventura (por supuesto, suele haber amistad, amor y blablabla). Una Indiana Jones de la literatura española (salvando las distancias pero para que me entiendas). A mí personalmente me encantan la mayoría de sus libros ( no todos, yo no soy una de esas mitómanas que idolatran a los autores). Literatura para entretenerse pero de muy buena calidad.

  8. A dijo:

          Me parece que Matilde Asensi es un mundo muy a apasionante a descubrir, ¿puedes recomendarme alguno de sus libros? Parece extremadamente interesante.
           Y por cierto, tengo la impresión de que desprecias la “literatura para entretenerse”, ¿piensas acaso es necesario todo un tratado filosófico para que un libro sea bueno?, por mi parte, mi opinión puedes verla muy clara en algunas críticas literarias (en la sección Libros) que hice de libros como El diario de Bridget Jones o El diablo viste de Prada.
        

  9. gabriela dijo:

    No desprecio en absoluto la literatura de entretenimiento, siempre que sea de calidad. De hecho Matilde Asensi y Michael Crichton son de mis autores favoritos y a mí no me disgustaría nada parecerme a alguno de los dos. Te recomiendo Iacobus y El último Catón.

  10. A dijo:

          Ahí entraríamos en el interesante tema de que es la calidad y que entiendes tu por calidad.
          Bien, tendré en cuenta esos títulos por si los veo.
          Y por cierto, con este comentario se acaba de batir ampliamente el record de comentarios en un mismo artículo

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