Tercera parte de Notas de aburrimiento

      ¿Ansiosos por devorar nuevas notas de aburrimiento? ¡pues no sufráis más!:

Nota 3

     Bueno, ¡pues ya estoy preparado para comenzar una nueva vida!: dentro de pocas horas, haré mi entrada triunfal en el nuevo instituto llamado… a ver, a ver, “instituto Tomás de Todaquemada” umm, ¿de qué me suena? por el nombre debe de ser una figura histórica relevante, ¿tal vez uno de esos múltiples reyes que correteaban por los innumerables reinos de la Edad Madura?, ¿quizás un importante héroe nacional o un político del XIX?… no, decididamente debe de ser un santo, aunque no creo que forme parte del pack que se ha canonizado últimamente, porque no me suena…. En cualquier caso, es un nombre que inspira tranquilidad, “Tomás de Todaquemada”; creo que lo convertiré en mi buena señal del día, en el símbolo de mi bienestar, pensaré en todas sus grandes acciones (cuando consiga averiguar alguna), y me las pondré como ejemplo de conducta para el resto de mi vida, sí, decididamente necesito una figura de la que tomar ejemplo, que sea mi baluarte y mi guía en este nuevo periplo vital que inicio.

 

Nota 4

     ¡Ohhh!, ¿a quién quiero engañar?, ¡nunca me han gustado los cambios, y esto de fingir seguridad en mí mismo no me funciona jamás!… y la verdad, tampoco me ha ayudado mucho que Ildefonso, cuando le dije que se preparara para que fuéramos al instituto me haya dicho:

-¡Sí!, iremos cogidos de la mano, dando saltitos por el camino de las baldosas amarillas, como en “El mago de la gran  Voz”… estoy deseando que la primera impresión que tengan de mí mis compañeros sea la de el niño mimado de papá, que va junto con él al colegio donde también trabaja.

-Yo pensaba ir por una acera gris, normal y corriente, pero si esa otra ruta te gusta más, ¿por qué no?

-En serio papa, las primeras impresiones son básicas, y bastante tengo con ocultar mi maravilloso nombre, ¿no había uno más normal que no le gustase a ella? -hasta ahora, nos hemos referido a Julia siempre como “ella”, algo curioso, porque mi hijo nunca ha tenido el más mínimo interés por conocer nada de su madre… a veces pienso que es por pura estrategia, así tiene un padre menos del que avergonzarse, lo que le quitaría tiempo para su gran objetivo vital de intentar parecer una portada de revista de adolescentes.

-Hijo mío, ya sabes que en nuestra familia….

-Hay una tradición de nombres peculiares -dijo con aire ceremonial y en tono de burla- me ocuparé de romperla.

-No son peculiares sino originales, así no nos confunden; ¿o acaso te gustaría que en tu clase te llamaran Juan nº 3?, ¡así lo evitas! -dije bromeando-. Por otro lado, te aseguro que un día dejarás de hacerte llamar “Fonso”, utilizarás tu nombre completo, que es el verdadero… y eso significará que has madurado.

-Tienes un concepto muy peculiar de la madurez, ¿lo sabías?.

-Por lo menos -le dije-, ¿no pretenderás ocultar o negar que soy tu padre durante tres años como en el anterior instituto, no?, a pesar de tus preocupaciones para ser chachi piruli….

-No digas eso -me recriminó- me duelen los oídos, debería haber un manual para los padres, en el que se dijera que nunca, nunca, intenten utilizar expresiones que creen modernas, no hay nada más ridículo.

-Pues hablando de ridículo, el que hiciste tú cuando todo el instituto sabía que era tu padre, y tu parecías ser el único que lo ignoraba… aún recuerdo cuando Lola, tu profesora de geografía, te dijo que le pidieras a tu padre que te hiciera unas fotocopias, y tu vas y le dices:

  “-Pero es que en casa no tenemos fotocopiadora.

  -Ve a reprografía, evidentemente -te respondió ella pacientemente, porque a esas alturas, todo el instituto conocía tu manía de ocultar nuestro parentesco, como si fuese un secreto de estado, o si fuésemos una especie de espías infiltrados, y desvelar mi nombre pudiese suponer que me llevasen a torturar para extraerme la información de cómo conseguía los colores más nítidos, en formato DIN A3, de los dos barrios circundantes.

  -¿A reprografía?, ¿y qué iba a hacer mi padre allí?.”

     Además, tengo entendido que la mirada que te dirigió ella y toda la clase fue de las que hacen época, algo que, sinceramente, deberían haber hecho antes, porque así dejaste de lado esa manía tan tonta.

      El caso, ¿piensas hacer este curso lo mismo?, seguro que vuelve a ser divertido hablar en clave sobre las cosas de casa, pero tendrás que inventar un lenguaje nuevo, porque seguro que los malvados que quieren acabar con tu vida social, están al acecho preparando malignos planes para que dejes de ser chachi piruli -dije en tono de burla.

-Bueno vale, a lo mejor me pasé un poco -dijo un tanto arrepentido.

-¿Un poco?, por favor, fingías no saber mi nombre cuando llevaba una chapa con él.

-Supongo que este año no haré lo mismo… aunque tampoco hablaré de ello a todas horas.

-Vamos, que no piensas decir nada hasta que salte la liebre -le recriminé con tono cariñoso.

     Y terminada la conversación, se marchó… aunque no niego que me gustaría que me acompañara, prefiero que sea él quien tenga un buen día, porque, con lo temperamentales que son los adolescentes, si no le va bien, luego tendré que ser yo quien le consuele, porque se le desataron los zapatos delante de sus amigos… o cualquier otra cosa, que a esa edad da la impresión de que se te hunde el mundo, en fin, todos hemos pasado por eso, y hay que tratar de comprenderlo cuando lo vive tu propio hijo.

      Además, como hoy entro más tarde que Ildefonso, así podré aprovechar para visitar por última vez mi antiguo instituto, y recoger algunas cosas que se me quedaron… aunque tengo entendido que Cari ya me las ha puesto en una bolsa.

     Cari era mi antigua compañera conserje/reprógrafa en el anterior instituto, y cada vez que la llamo de esa manera se crea un malentendido con todos los que no nos conocen mucho, por razones evidentes (“Cari” suena a diminutivo de “cariño”); aunque no le pasa sólo conmigo, porque, como todo el mundo la conoce por ese nombre, y ella tiene la costumbre de saludar a todos sus conocidos con dos besos… quien no sabe mucho de ella se lleva la impresión de que es la mujer más promiscua del mundo.

Y es terriblemente complicado presentarle gente nueva, de hecho, casi siempre que lo hago, suceden escenas como esta:

-Esta es Cari -digo yo.

-¡Ah!, Abelardo, ya era hora de que te echaras novia -comenta el típico amigo soltero- ¡si es que el celibato no es bueno!.

-No, no me has entendido, su nombre es “Cari”.

-Sí, bueno, yo a la mía le llamo churri, pero eso es para gustos….

-¡Qué no, qué ella se llama así!, -digo siempre con cansancio-: tú, Manuel; ella, Cari -¡pero cuánto bien han hecho las películas de Tarzán a la humanidad, especialmente si tienes que presentar a Cari!.

-¡Ah!, -dice mi amigo confuso- ¿pero estáis liados no?.

      En ese punto es cuando yo pierdo la paciencia y Cari toma las riendas, lo que es lógico, dado su empeño en conocer a todo el mundo porque sí (e Ildefonso cree que es él quien tiene problemas con su nombre); y comienza lo que yo llamo “el proceso de la primera mala impresión”, (seguramente por eso el círculo de amistades de Cari es tan cerrado):

-Mira, -dijo ella con chulería y orgullo de su propio nombre- yo me llamo así, y él es mi amigo, ¿tan difícil es de entender?, ¿o es que somos tontos?.

-Bueno -continuó Manuel- ¿entonces te gustaría ser mi “cari”? -comentó, medio en serio, medio en broma, mientras se acercaba a ella.

        Cuando esto sucede, y siempre hay graciosos por el mundo que lo hacen, Cari toma en cuenta diversas posibilidades de actuación… la mayoría de las cuales suponen de violencia física. En el caso de Manuel, fue una patada en el órgano que hay entre las piernas… y ese tiempo fue exactamente el que duró su relación: 5 minutos (o menos). En sus inicios amistosos con las mujeres no creáis que le va mejor, no soporta las risitas, es una mujer de bastante carácter… aunque muy dulce, amable y comprensiva si tienes la oportunidad de conocerla a fondo.

       Lo más curioso de todo esto, es que el, en apariencia, “lascivo nombre” de mi amiga, oculta un divertido secreto, pues ella es otra de esas personas a las que Ildefonso llamaría “víctimas de su propio nombre”; pero el caso de Cari es especialmente peculiar, puesto que, el nombre de mi amiga, que todos parecen ver como impúdico, obsceno y libertino… no es sino la abreviatura de su primer nombre: Caridad; y digo primer nombre, porque ella fue “víctima” de unos padres excesivamente religiosos, casi fanáticos, que decidieron llamar a su primera hija con las virtudes teologales, es decir: Caridad, fe y esperanza; tema del que no salió mejor parada su hermana, a la que decidieron nombrar con las cuatro virtudes cardinales, es decir: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza (sólo Dios sabe que hubiera pasado si sus padres llegan a tener un hijo… la verdad es que me intriga que nombres hubiera tenido).

       Y así, aunque la hermana pequeña aceptó relativamente bien sus nombres, la mayor no los podía soportar… por lo que, aunque nunca llegó a cambiarlos para no darle un disgusto a sus padres, que llevaban toda la vida diciendole lo importante que era para ellos como se llamaba, y como le debía de servir de inspiración y de guía en la vida; nunca ha permitido a nadie que le llame por ellos, de hecho, siempre trata de evitar enseñar cualquier tipo de documento oficial identificativo como sea (lo cual le trajo más de un problema con la policía en varias ocasiones), sobre todo, para evitar la automática sonrisa que se dibuja en los labios de todo el que lee sus nombres… aunque, irónicamente, no parece darse cuenta de que el nombre de “Cari”, que adoptó hace tantísimo tiempo, probablemente le trae tantos o más problemas que las tres virtudes teologales juntas.

En fin, dejo de escribir que ya he llegado a mi parada.

Nota 5
      Como siempre, he encontrado consuelo en Cari, que me dijo que no debía preocuparme, que los comienzos siempre son difíciles, pero merecen la pena porque a veces los cambios pueden ser buenos… además, que yo soy adorable y les encantaré, pero, si no es así… como soy funcionario, podré poner todo tipo de excusas para no ir un día, o inventar depresiones para faltar varios meses al trabajo; ¡y como no me pueden echar!… ¡qué bromista es Cari, de verdad!, ¡pero qué tonterías se le ocurren!, ¡ni loco se me ocurriría hacer semejantes estupideces!.
Desgraciadamente, no creo que los estudiantes tengan tan buen concepto de ella como yo, porque… ¡qué forma de poner orden, nunca me había fijado!, unos ejemplos de esta actitud serían:
“-¡Eh tía!, ¡dame las fotos de filo! -dice un alumno con rastas.
-¡Eh sobrino!, -responde ella, con un mensaje jocoso, pero con un tono amenazador que no admite réplica- ¡aprende a hablar y a lo mejor puedo darte algo que no sea una colleja!.”
      o:
“-Hola, mire yo quería… -dice un alumno de una forma extremadamente educada.
-Menos parsimonia nene, que no estás en una ceremonia del palacio real y hay gente en la cola.”
      E incluso a los profesores los pone firmes también, en el escaso tiempo que estuve visitándola, sucedió lo siguiente:
-Oye Cari, -dice Gustavo, el profesor de lengua y literatura- te dejo aquí los apuntes de la poesía del XIX.
-¡Ni poesía del XIX, ni del XXX! -dice  mi amiga reprógrafa, casi gritando y delante de los alumnos- ¡me tienes harta Gustavo!, ¡luego llegan tus alumnos y no saben ni que pedir!; ¡ahora mismo me anotas aquí todos los detalles: profesor, curso, letra de la clase, trimestre, lección del libro por el que vais… etc, etc!…
-Pero es que ahora tengo reunión con el seminario…-dice en vano Gustavo.
-Pues llegas tarde Gustavo, pues llegas tarde, si no, haber hecho bien tu trabajo, ¡hombre por favor!, ¿me has visto cara de puesto de información?, ¡a este paso van a venir aquí a preguntar hasta como hacer la declaración hacendosa!… y ahora, calla un poco que tengo visita -dijo refiriéndose a mí-, ¿o es que estás ciego Gustavo?; ¡hala!, ¡cerrado! -exclamó mientras cerraba la ventanilla por la que atendemos los pedidos-… y al comienzo del segundo recreo, ya me lo puedes traer todo bien escrito, con buena letra, que nos conocemos, y tal y como te lo he mandado… ¡si no me vas a oír!.
      Mientras, un alumno que llevaba esperando todo ese tiempo detrás del pobre Gustavo le decía:
-Pero señorita Cari, necesito unas fotocopias para la siguiente clase…
-¡Ah, pues haber sido responsable y haber venido antes!… -respondió con hastío.
-Pero es que las acaban de traer ahora, porque el profesor….
-¡Este no es el Muro de las tribulaciones!, ¡quién quiera quejarse, que vaya para allá! -y sin más, se dirigió a mí con un tono totalmente distinto, absolutamente dulce, como si padeciera una especie de doble personalidad y me dijo- ¿me decías?.
       Ahora ya, sí que me dirijo a mi nuevo instituto, ¡esperando tener suerte y encontrar a alguien tan benevolente como Cari allí también!.
Continuará…
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4 respuestas a Tercera parte de Notas de aburrimiento

  1. gabriela dijo:

    Voy a concentrar aquí mi opinión sobre los dos grandes relatos.

     

    Primero analizaré aspectos estilísticos que son aplicables a los dos sin
    diferencia. En general, no hay grandes fallos pero sí algunas cosillas que le
    restan belleza y que son de fácil corrección. Por ejemplo, has de tener cuidado
    con algunas palabras: aunque la
    RAE recoge el verbo “petar” como una forma empleada en
    Galicia y León para definir llamar a la puerta creo que deberías evitarla y
    emplear la forma más correcta en castellano (“llamar” o “llamar a la puerta”),
    la forma gallega le resultará chirriante a más de uno en un texto escrito en la
    lengua de Cervantes.

    Otra cosa que deberías evitar es repetir expresiones de forma muy seguida.
    Por ejemplo “lo cual, teniendo en cuenta
    sus gustos en materia de ropa (extremadamente sofisticada y cara), no fue
    precisamente fácil y le llevó un tiempo bastante largo, lo cual…” (los dos
    “lo cual” se matan el uno al otro). Es importante revisar un texto varias
    veces, incluso dejarlo descansar un día y volver a leerlo al día siguiente para
    no aturullarse y corregirlo con la mente despejada.

    Por lo demás, no tengo más que decir. Quizás para mi gusto haces párrafos
    demasiado largos pero eso no puedo criticarlo, es cuestión gustos  y entra dentro del terreno de las
    preferencias personales de cada uno. 

     

    Ahora entraré en el contenido.

     

    Con respecto a “La guerra de Daisy”, aunque por una parte, creo que
    comienza con un argumento ya visto en libros y películas (una actriz hermosa,
    espionaje, misiones supersecretas, dobles vidas…) la verdad es que se hace
    interesante y te crea el gusanillo de seguir leyendo a ver que va a pasar.
    Podría ser un buen libro para pasar una tarde de domingo. Pero necesitas
    constancia!!!

     

    “Notas de aburrimiento” me gusta más y te explicaré los motivos: primero,
    porque me parece más adecuado para el formato de un myspace o un blog (una
    lectura ligera para estar delante de una pantalla – leer en un ordenador cansa
    un poco – ); en segundo lugar, su sentido del humor (es inevitable no reírse en
    determinadas situaciones que describes, tan reales y surrealistas al mismo
    tiempo) y, finalmente, me parece un planteamiento mucho más original. Por
    cierto, no nos dejes así… esperamos nuevas entregas.

  2. A dijo:

          He de reconocer que tu crítica me ha sorprendido, pero no en las cosas que esperaba; en primer lugar en su escasa longitud (es mucho más corta de lo que esperaba) y su concisión; pero bueno, eso de irse por las ramas es más lo mío.
           En la parte en la que analizas el estilo sólo me sorprendió mucho tu comentario acerca de la palabra “petar” cosa que reconozco que ignoraba por completo, lo cual es toda una lección de humildad para mí que siempre pensé que me expresaba correctamente en ambos idiomas (supongo que saber usar los tiempos compuestos no es suficiente, juegue), bueno, al menos me alegra que no fuera demasiado grave.
          En cuanto a lo de la repetición de palabras ya lo sabía (no es la primera vez que me encuentro cosas peores), lo cierto es que debería seguir tu consejo y ser menos perezoso, los textos hay que pulirlos adecuadamente y no publicar sin más.
           Y dirigiéndome ahora hacia el tema del contenido, diré que quizás la novedad de La guerra de Daisy está, a mi forma de ver, en que no es una simple historia de espías y lo terriblemente bien/mal que lo hacen, sino el drama de una mujer que pasa por una situación que no comprende bien y que se ve envuelta en cuestiones que la sobrepasan sin haberlo querido ni pedido; aunque claro, la intriga es un tema fundamental para el relato, sobre todo por el hecho de que todos tienen ciertos rasgos folletinescos, lo cual es debido a que, al fin y al cabo, se están publicando en un formato parecido.
           Estoy totalmente de acuerdo contigo en que leer en una pantalla cansa, y ese creo que es el principal problema al que se enfrenta la sección de Grandes Relatos (y el espacio en general, que tiene mucha escritura) y siempre he tenido la inseguridad de si la letra es demasiado pequeña, pero como no mencionas nada (ni nadie lo ha hecho) seguramente no. Pero en cuanto a si es lo más adecuado, cierto que es ligera, pero… ¿engancha, que es el principal objetivo de estos relatos y que en principio si cumple La guerra de Daisy? (aunque en apariencia contigo Notas de aburrimiento si que ha cumplido esa función). Del resto no me queda sino agradecer tu predilección por este último relato.
           En cuanto a la constancia y las nuevas entregas, lo intento, con todas mis fuerzas, ¡pero hay tantas secciones que claman por mi atención! (en cualquier caso, saber que tengo lectores asiduos –o al menos una- anima y motiva mucho a apresurar las entregas y mostrar una mayor predilección por esta sección) de momento, la próxima publicación (espero, ya veremos como van las cosas) y en la que estoy más centrado es en la realización del tercer y último relato largo que se realizará para esta sección (al menos hasta que se acabe uno de los anteriores), pero la cuestión de la documentación y la organización de la estructura general me está volviendo loco; de momento sólo puedo adelantar que muy probablemente se llamará La herencia del Rey loco, ¡espero que sea de tu gusto!

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