“Una aventura de ambición desmedida, pasión inquebrantable por los musicales y mucho, mucho descaro” o “Como conseguí entrar en la premiere de Sweeey Todd y ver la película un mes antes del estreno en España”

     Esos son los dos títulos que podría llevar esta historia en la que todo lo increíble se convierte en realidad ante tus propios ojos; pero dejemos de adelantar acontecimientos y contemos la historia:
     Resulta que todo empezó hace unas semanas un amigo me habló de que Tim Burton iba a dirigir un musical con Johnnie Deep y Helena Bonham Carter como protagonistas; aquello me sonó sumamente extraño pues no era capaz de imaginarme a ese director ante semejante labor, así que le pregunté:
-¿pero seguro que es un musical de verdad?, ¿no será una película con cuatro canciones?- dije incredulo ya que sabía que esa persona no era una experta en el tema
-No -respondió- es un musical de verdad, ¡hombre, fíjate que es una adaptación de Broadway!
     “BROADWAY” la palabra mágica, la palabra que puede hacer cambiar inmediatamente la primera impresión de cualquier película, la palabra que es símbolo de calidad musical; “umm” pensé “si es de Broadway seguro que no está mal, ¿pero como es que no me enteré de ese nuevo hallazgo, de esa nueva joya del musical?, sin duda es un crimen por mi parte el no haberme enterado con más antelación como hice con Hairspray“.
     Así pues, salí inmediatamente a la aventura por internet a informarme (y reflexioné sobre los precedentes de Burton en este género para augurar si saldría con éxito, cosa que vi claramente que sí cuando encontré al menos tres musicales -o películas que rozaban el género- en su filmografía), y en poco tiempo supe el estreno en españa del 15 de febrero y vi unos videos de canciones de youtube que no me entusiasmaron; por encima, cuando le comenté mis descubrimientos al amigo, me dijo que el ya la había visto en versión original y que no le había gustado, que era dialogo cantado (horrorizado me imaginé algo como en las óperas de Rossini) y que Deep cantaba fatal. Todo esto no me sentó especialmente mal, ya que como ya sabía del argumento sabía que iba a ser un musical atípico y además, cuanto más bajas fueran mis expectativas, más posibilidades había de que no me decepcionase como me ha pasado tantas veces con musicales que en posteriores visionados descubrí que tenían una gran calidad.
      Y así pasó el tiempo, cuando en un día, ya pasado el tiempo y desde lo anterior, por sorpresa encuentro un anuncio en el que pone que la premiere de la película es ese mismo día “¿que?, ¿como?, ¿cuando?, ¿pero que broma es esta?, ¿desde cuando se celebran premieres casi un mes antes del estreno oficial?” todo eso pasó por mi mente; y a continuación entré en un debate conmigo mismo acerca de si debía volver a otra premiere habiendo como había estado en la de Los crímenes de Oxford (ver album de fotos Eventos) apenas unos días antes y donde ya me harté de ver famosos y alfombra roja; pero finalmente pensé “vamos, es un musical, ¿¡como no vas a ir a la premiere de un musical!?” y con esa idea llamé a una amiga a la que tuve que convencer de que aquello suponía una oportunidad única que no podría perder (era su primera premiere -curiosa frase llena de doble sentido-) aunque sólo fuera allí para ver famosos de lejos, una moqueta roja, un cine adornado con motivo de la película y gente gritando como loca los nombres de todos los que pasan por la moqueta que no alfombra.
      Así que allí nos plantamos sobre las 9 de la noche (llegamos horriblemente tarde) y la premiere era a las 9:30 de la noche; así que creímos que habíamos llegado bien; de lo cual aún sigo sin estar muy seguro porque supuestamente los pocos famosos que habían venido al evento ya habían entrado, pero no me quede sin ver lo mejor, puesto que pude ver como la prensa fotografíaba a Burton y Almodovar y como Alex de la Iglesia llegaba a hacer el paripé un rato delante de la presa pero se marchaba tan pronto empezaba la película (claro, como no era la nuestra; ahora en serio, tengo la teoría de que se puso celoso porque se le dió mucho más protagonismo a Almodovar con Tim Burton que a él); porque sí, desengañaos, así son las premieres, una obra de teatro perfectamente cronometrada que empieza cuando llega la prensa y acaba cuando esta se va.
     Pues bien, estabamos yo y mi amiga allí y le dije:
-oye, ¿no te parece extraño que toda esa gente esté donde pone entrada y haciendo cola?, ¿no irán a ver la película no?
-que va, ¿no ves que todos los de dentro tienen acreditación de prensa?, ahí no puede entrar nadie más que ellos.
     Así que segui mirando la decoración; pero entonces oí
-bueno, pues ya pueden ir entrando
     “¿Entrando?, ¿como?, ¿a donde?” pensé mientras me invadía una enorme envidia si se daba la posibilidad de que esa gente pudiera entrar.
-¡Oh Dios! -grite- pero si van a entrar, ¡rápido, haber si podemos hacernos con un sitio y acabar viendo la película!
       Y salimos corriendo hacia donde estaba aquella gente y fue allí precisamente donde comenzó la aventura de donde ya no podríamos escapar y de la que siempre guardaremos memoria:
      Y para mi sorpresa, el haber ido a una premiere a simplemente ver famosos y sin la más mínima posibilidad de ver la película de estreno; se transformó en un intento desesperado por conseguir verla.
       Así pues, en nuestra carrera nos dimos tanta prisa que incluso nos colamos con todo descaro en la cola que hacía la gente, pero como nadie dijo nada y al menos yo no me dí cuenta, continuamos así, fue entonces cuando mi amiga dijo:
-Un segundo, todas estas personas llevan entrada, todos llevan invitación
     Entonces me fijé en esa triste horrible e inevitable realidad
-No puede ser, tienes razón, ¿¡pero como la han conseguido!?, ¿la habrán comprado ahora? porque si es necesario yo por ver un musical compro al precio que haga falta
-Bueno, espera haber si en las taquillas -demonos cuenta de que estabamos empezando a entrar por la puerta del cine- se venden.
     Y llegamos a cerca de la puerta donde no había nadie vendiendo entradas pero si pidiendolas, unos jovenes muy monos con camisetas promocionales de la película.
-No se venden, esto no puede ser, ¿como se han enterado del evento y como consiguieron la entrada? -entonces valoré la posibilidad de sobornar a la pedidora de entradas.
-Bueno, será mejor que volvamos, que entrar no entramos
-De eso nada -exclamé en un alarde de valor- tu “sigue siempre hacia adelante” como dijo Walt Disney
     Y llegas al momento cumbre; todo aquello estaba llenísimo, muchos habían conseguido la invitación y por eso pasaban en masa, fue entonces cuando me di cuenta de que (especialmente porque todos llevaban entrada en la mano) que era imposible que pudieran controlar las entradas en aquel lugar; así, mi compañera de aventura pasó sin problema girando la cara y a todo correr, pero yo no tuve tanta suerte y a pesar de que intenté pasar una chica se apresuró a decirme:
-¡Caballero la entrada!
     “¡Horror!” pensé “a ver como salgo de esta, al final encima va a ver Sweeny Todd la menos interesada, eso si que resultaría irónico”; así que en un momento de desesperación eché a correr haciendome el despistado mientras gritaba a mi acompañante:
-¡Esperaaaaaaaaaaaaaaaaa! -con lo cual también parecía que ella podía llevar las entradas y así librarme del escrutinio.
     Y pasé la primera prueba, pero ohhh, sólo era la primera, así que la alcancé y le dije:
-¡Por el amor de Dios, corre que seguro que la de las entradas me viene persiguiendo!
     Así que apresuramos el paso y seguimos a la multitud como borregos hacia el matadero (nunca mejor dicho) y por primera vez descubrí la entrada a los palcos del Palacio de la música que nunca había visto antes; pero allí, nos esperaba de nuevo una desagradable sorpresa, parecía que había… ¡¡¡nueva revisión de entradas!!! y todo el mundo ni siquiera se había molestado en guardarlas y las llevaban tan campantes y petulantes como disfrutando de nuestra angustia.
     Y nos quedamos parados mientras la gente pasaba
-¿que hacemos ahora? -dijimos?- ¿esperamos a que pase todo el mundo y luego cogemos sitios que hayan quedado libres o directamente confesamos la verdad y que nos busquen sitio si se apiadan de nosotros? -y todo esto varias veces en alto, me sorprende que nadie nos descubriera y que no nos delatara.
     La desesperación era enorme, aquello ya no se podía volver atrás y una humillación pública como castigo a nuestra osadía parecía inevitable; pero entonces mi amiga exclamó:
-Recuerda lo de Walt Disney, ¡sigue siempre adelante!, intenta pasar.
     Quise colarme por detrás de una cortina, pero rápidamente me di cuenta de que no sería posible y de que sería demasiado sospechoso que alguien hicera tal cosa; así que decidí intentarlo e ir lo más lejos del acomodador posible y ocultandome en la oscuridad hasta que por fin (y siempre estando pendiente de que mi acompañante estuviera detrás) llegué a la sala, donde para decepción y desagrado de muchos (yo incluído, aunque gracias a Dios ya conocía todo el argumento de la película así que no me perdí en la trama), la película ya había comenzado.
     Y se produjo un nuevo problema, en las escaleras ya había oído a una chica decir “¿no estarán numeradas, no?” cosa de la que no sabía la respuesta; y para cuando llegué a la sala todo estaba horriblemente oscuro y lo único que brillaba eran Johnnie Deep y Helena Bonham Carter que ya se habían conocido y estaban cantando.
     Los nervios se me pusieron de punta, había llegado hasta allí, pero… ¿ahora que? si estaban numeradas, era cuestión de tiempo que aun en el caso de que encontrara un asiento, el verdadero propietario lo reclamara y me entraron temblores de que nos descubrieran.
     Finalmente y como vimos más gente perdida, nos sentamos también en las escaleras hasta que al fin se liberó un sitio y fui hasta el; había encontrado un lugar, al menos de momento (a esa altura una encantadora chica cantaba una bella canción sobre su encierro). Por su parte mi acompañante después de un rato también encontró sitio y me dijo que viniera pues había otro libre; pero fue imposible llegar pues había mucha gente por medio; en definitiva un caos.
     Después de pasar ciertos nervios y tensión sobre la posibilidad de que descubriran mi fraude; no tardé en darme cuenta de que las butacas no podían estar numeradas pues sino aquello hubiera sido inorganizable; y en muy poco tiempo, la música, la historia y la dirección de Tim Burton me envolvieron de tal modo que no fui capaz de pensar en otra cosa.
     Fue así como descubrí un musical enormemente original aunque demasiado macabro (pero con unos toques cómicos maravillosos), con unas actuaciones fabulosas y una banda sonora simplemente sublime; en definitiva, una magnífica aportación al género musical que bien merece ser recordada.
     Cuando acabó la película (momento en que todos nos pusimos a aplaudir), aún no podíamos creernos lo que había pasado, habíamos ido allí sólo para media hora o menos y acabamos viendo toda aquella maravillosa película que, sobre todo yo, estaba tan deseoso de ver.
      Nos quedamos hasta el final de los créditos y fue así como vimos la buena relación que mantienen Almodovar y Alaska que ya se despedían (y fue también cuando yo sentí la tentación de intentar chocarme con él para ver si se fijaba en mi y me convertía en chico Almodovar) y como todo el mundo había dejado el cine hecho un auténtico asco pues habían dejado las bolsas de palomitas y las botellas de agua ofrecidas tiradaspor el suelo (pobres acomodadores que tendrían que limpiar luego); sólo nos quedó dar una vuelta por el cine y sacar unas fotos para recordar aquel momento inolvidable que habíamos compartido con algunas de las personas más importantes no sólo de España sino del mundo (aunque creo que Tim Burton se fue al principio, lo cual es lógico, tendrá que aguantar su película en muchísimos países y no la querrá ver en todos).
     Cuando salimos del cine todo el aparato que se había anunciado para la premiere había desaparecido totalmente, aunque algunos carteles se encontraban no muy lejos de allí tirados en la calle, con lo que la gente aprovechaba para hacerse fotos.
      Fue así como todo acabó aquella noche y nos fuimos a casa comentando la película; aunque, siendo siceros, y a pesar de la calidad de esta, lo que más comentamos y rememoramos fue esa noche, aquella noche en la que sin saber muy bien como, sin ningún tipo de plan, conseguimos colarnos en la premiere de Sweeney Todd con gente con entradas (al día siguiente descubriría que algunos estuvieron esperando en el Fnac desde la mañana para estar en una rueda de prensa con Tim Burton que fue muy amable), con importantes famosos, con mucha gente deseando ver la película, y sobre todo con una enorme deseo de conseguirlo (¿quien dice que la tenacidad no tiene premio?).
¿Quieres saber más sobre Sweeney Todd en Universo de A?, puedes leer:
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6 respuestas a “Una aventura de ambición desmedida, pasión inquebrantable por los musicales y mucho, mucho descaro” o “Como conseguí entrar en la premiere de Sweeey Todd y ver la película un mes antes del estreno en España”

  1. alberte dijo:

    q noite mais tola se o penso dame a risa

  2. A dijo:

          ¡Que me vas contar a min que a vivín en primerira persoa!, e ben certo iso de que a realidade sempre supera a ficción

  3. A dijo:

    Qué suerte poder haber estado ahí, al menos queda poco para el estreno. Tengo ganas de leer tu crítica.

  4. A dijo:

        ¡Ya está desde hace tiempo! ve a la sección películas

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