La última legión

Europa imita a norteamerica
 Ficha técnica:
TITULO ORIGINAL
The Last Legion
AÑO
2007
 
DURACIÓN
110 min.
 
PAÍS
Reino unido
DIRECTOR
GUIÓN
Jez Butterworth, Tom Butterworth (Historia: Carlo Carlei, Peter Rader, Valerio Manfredi)
MÚSICA
Patrick Doyle
FOTOGRAFÍA
Marco Pontecorvo
REPARTO
PRODUCTORA
Coproducción GB-Francia-Italia
WEB OFICIAL
          SINOPSIS En el 476 después de Cristo, el Imperio Romano está amenazado por los bárbaros. En la víspera de la ceremonia de coronación, que convertirá al joven de doce años Romulus Augustus en emperador, el general bárbaro Odoacer (Peter Mullan) llega a Roma para cerrar un acuerdo con Orestes (Ian Glen), pero él se negará a sus peticiones. El día de la coronación, cuando toda Roma se reúne para asistir a la ceremonia, Ambrosinus (Ben Kingsley), chamán mentor y tutor de Romulus, predice peligro. Orestes, preocupado por la seguridad de su hijo, nombra a Aurelius (Colin Firth), de la cuarta legión, su guardia personal. Esa misma noche, Aurelius y sus legionarios se enfrentarán al peligro: Odoacer y su ejército han vuelto a Roma, toman la ciudad y estalla una batalla. Romulus y Ambrosinus son capturados y trasladados a la ciudad fortificada de Capri. Aurelius que sobrevive a la batalla se embarca en un viaje a la costa para recuperar a Romulus acompañado de un pequeño grupo formado por sus hombres más leales y un misterioso guerrero: una bella joven llamada Mira (Aishwarya Rai). Comienza la aventura y, tras liberar a Romulus, el grupo se verá obligado a ir en búsqueda de la última legión que todavía es fiel a Roma: la novena legión en Bretaña…
      Hay veces en las que Europa se dedica a copiar el estilo de EEUU en materia cinematográfica, y siempre suele ser un fracaso como película, básicamente porque todo se exagera hasta tal punto que más parece una parodia que una película original (sólo hay que ver Las señoritas de Rochefort en el caso del cine musical para comprobarlo; no es que la película sea mala, entedámonos, pero si es muy exagerada); y ese es el caso de La última legión que seguramente pretende imitar ciertos recientes éxitos de taquilla de películas bélicas-históricas estadounidenses.
      En primer lugar hay que destacar el guión, que es… ¡un total y absoluto caos!, basicamente porque se empeña en darle protagonismo a un objeto (una espada) para alcanzar cierto final y así unir Roma y Camelot de una forma lógica (pero acaba resultando de todo menos eso); y ya se sabe que cuando un objeto inanimado tiene más protagonismo (por muy apasionante que sea su historia) que los propios protagonistas, malo, muy malo (sino que se lo digan a la película The Mexican, aunque en este caso era una pistola); y es que los guionistas parece como si estuvieran en una permanente indecisión, como si una tarde no tuvieran nada mejor que hacer y dijeran “¡eh!, ¿porque no escribimos cualquier tontería?” y luego lo fueran continuando durante tardes igual a esa; otra posibilidad sería que estuvieran tan indecisos que no fueran capaces de determinar nada, y al no hacerlo, que todo fuera tan relativo e impreciso, que claro, la historia hace aguas por todas partes.
      Dejando de lado el como hicieron el catastrófico guión; no sólo la ridícula espada (como personaje, no como objeto, que es preciosa) que acaba no teniendo el más mínimo significado o como máximo uno muy extraño y distante (en el que es mejor no pensar para no acabar diciendo “¡pero porque he tirado el dinero en el cine teniendo una papelera al lado!”); no es el único problema (aunque agrava el resto), oh no, los personajes de la historia no se quedan atrás, pues no podían ser más planos, vacíos y típicos, y puedo aseguraros, que cuando lleguéis al final de la historia, no sabréis las motivaciones de ninguno de ellos, ni lo que buscaban, ni lo que les interesaba, ni nada de nada excepto las acciones que cometieron durante 110 minutos; todo lo cual se debe a una historia de base absurda que pretende ser histórica (creí que me iban a sangrar los ojos y los oídos después de oír y ver tantas sandeces juntas; de hecho, según pasaron diez minutos de la película -y no exagero- decidí que debía enfocar la película como una película fantástica porque si seguía mirandola como histórica acabaría poniendome a gritar los errores de la película uno por uno en plena proyección; con lo que no disfrutaría de la película, así que por mi bien y por el del resto de la sala, recurrir a verla con un cambio de género fue lo más adecuado) y que no parece saber hacia donde dirigirse, puesto que al principio crees que los protagonistas quieren lograr restaurar el imperio, y luego te siguen dando esa idea hasta que hacen algo totalmente diferente (bueno en realidad casi mantienes esa idea hasta el final); así que lo entretenido de la película (¡como si fuera de Sherlock Holmes!) acaba siendo averigüar que demonios quieren hacer los protagonistas y porqué durante todo el resto de la película, además de hacer el esfuerzo supremo de entenderlos (que acaba siendo entender lo ininteligible); hasta que al final de la película, por fin… no se aclara; puesto que el final parece “feliz” pero no sabes muy bien porque, basicamente porque sabías que iba acabar de una forma parecida, pero esta tan pero que tan mal solucionado que la decepción es totalmente inevitable (a mi forma de ver debieron restaurar al emperador en Roma, al fin y al cabo, alcanzar el milésimo error histórico no importa demasiado, de hecho quizás podrían entrar en el libro Guiness).
      Ha llegado el turno de hablar de los actores, que son algo destacable, porque si bien por el guion y la historia la película podría parecer una americanada; los actores lo cambian todo, gracias a ellos la película es europea, pero europea de verdad; ¿por qué? pues porque como en toda película que lleve parte de presupuesto británico aparece Colin Firth (que debe tener un contrato de por vida con alguien importantísimo, ¡que alguien me lo presente!) que deja sus habituales papeles de cornudo para hacer un papel en el que no encaja ni a tiros y para el que es demasiado mayor, obstaculo que, naturalmente, su normalita interpretación no logra salvar. Eso sí, hay que reconocerle que está brillante en las escenas de acción y en eso si que se adaptó bien al papel.
     Otro rostro conocido que también está unido con pegamento al presupuesto británico es el de Thomas Sangster que siempre me ha resultado un niño bastante repunante (últimamente es dificilísimo encontrar en el cine niños que parezcan minimamente agradables) y no demasiado buen actor; pero reaparece constantemente siempre que tiene que haber un niño en la historia. En este caso, hasta eso no lo puede hacer bien, puesto que por edad es más un adolescente que un niño.
     En cuanto al resto del reparto, se arreglan como bien pueden con un guión que no da para más y que parece pensado para evitar a toda costa la posibilidad de que puedan hacer una buena interpretación.
     La dirección por su parte, si bien es muy comercial, hace bien su trabajo (dentro de lo posible) y logra que la historia de un objeto que no aparece hasta la mitad se aguante bien sin aburrir. Destacar que Las escenas de acción y bélicas están muy bien dirigidas.
     La banda sonora no es nada especial ni novedoso, es lo que se suele componer para este tipo de películas.
     Para finalizar, comentar que (no todo puede ser tan malo), lo que salva a la película es la dirección artística, vestuario y peluquería, muy ajustados a la época (la reproducción de la corona imperial es una maravilla; y que decir de Excalibur, es algo precioso) como suele ser frecuente en el cine europeo (otro rasgo para la colección); vamos, que es una película que es mejor ver quitandole el sonido. No obstante, también es ahí donde se nota la falta de presupuesto que tienen los americanos, puesto que se nota que el palacio imperial no es tan grande como debía ser, determinadas escenas interiores que podrían desarrollarse en lugares más espectaculares (no se puede decir lo mismo de los exeriores que son espectaculares)… etc.
     Bueno, pues dejo también el trailer que me llevó a ver la película cual polilla hacia la luz:

Valoración final: frivola; vé a verla sólo si quieres ver una película totalmente frívola que ves una tarde por ver algo y entretenerte de algún modo sin pensar en detalles históricos o historias complicadas con filosofías neokantistas que tratan de la revisión del yo como materia y el calentamiento global; sino acabarás atacado; digamos que es una película para no pensar nada.

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2 respuestas a La última legión

  1. Dessjuest dijo:

    Vaya, pues coincidimos, esta me pareció un truño monumental, yo sin duda me quedo con la poca originalidad de la historia, pero sobre todo me pareció cutre, cutre hasta morirte de la risa, no es ni mucho menos para tomársela en serio 😀

  2. ¡Y no muchas veces lo hacemos creo!, pero eso es bueno, fomenta debate.
    Y desde luego, no hay forma de tomársela en serio, pero ni como comedia funciona que es lo peor.

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