El diablo viste de Prada

Se puede decir más alto pero no más claro, realmente, el diablo viste de Prada (y de otras marcas igualmente exclusivas)
 
     De Lauren Weisberger
 
Sinopsis: Es el trabajo por el que un millón de chicas daría un ojo de la cara. O así no se cansan de repetírselo a Andrea Sachs, que cada vez lo tiene menos claro…
Andrea tiene veintitrés años, mide metro setenta, es rubia y delgada, ha estudiado en una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y su sueño es llegar a ser redactora de The New Yorker, la revista intelectual de Nueva York, la que está a la última en espectáculos, la que publica relatos de autores consagrados y descubre nuevos valores. En cambio, a su envío masivo de currículums ha respondido Runway, una revista de moda, ofreciéndole el puesto de asistente junior de Miranda Priestley, la directora. Andrea no tiene ni idea de moda, jamás se había fijado en esta revista, no sabe quién es Miranda Priestley, pero muerde el anzuelo: si logra permanecer un año como asistenta de Miranda, conseguirá una carta de recomendación que le podría hacer entrar donde quiera, incluso en The New Yorker. Un año pasa rápido, o eso creía Andrea hasta este momento. Andrea va a aprender mucho en este año, pero sobre todo que veinticuatro horas pueden hacerse eternas cuando se trabaja para Miranda Priestley. ¿Y quién es Miranda Priesley? Para casi todos, la editora de moda más legendaria a nivel internacional, la que dicta la moda en el mundo, el gurú de diseñadores y mujeres adictas a las revistas femeninas. Ella puede entronizar a un nuevo diseñador o hundirle en la miseria. Para Andrea es el mismísimo demonio vestido con un traje de chaqueta de Prada o de Chanel (exclusivo, por supuesto), calzando unos Manolos y luciendo su pañuelito blanco de Hermès. La déspota que les obliga a trabajar catorce horas diarias, que pide las cosas más inverosímiles (el café a su temperatura exacta, una nueva niñera para sus hijos, el primer ejemplar del último Harry Potter…), que hace llorar a asistentes, que hace temblar a jefes de departamento.
Andrea tendrá que decidir, en este año de locura, si quiere vender su alma al diablo y seguir en estas ofinas.
 
      La verdad es que el título ya resulta atractivo de por sí, El diablo viste de Prada, ¿que significará eso exactamente?, ¿podría ser una novela sobre un demonio travesti que decide vender todos sus poderes a cambio de modelos de Prada?, a pesar de que podía ser un argumento muy gracioso este último, la novela, naturalmente, no trata de eso, pero os aseguro que es igualmente graciosa.
      Para ser sincero, y a pesar del enorme éxito que tuvo el libro que llegó a estar en muchas de las listas importantes de periodicos estadounidenses, yo no conocí el libro hasta que apareció la película, y aún lo descubriría algo después (igual que con el libro antes criticado El diario de Bridget Jones); y a pesar de que la moda no es mi pasión (me interesa moderadamente ese mundo y sólo las altas esferas, a las que, con el dinero que tengo no llegaría en broma; por otra parte, en cuanto al vestir, prefiero la comodidad siempre), este título me llamó sumamente la atención, y fue una de esas pocas veces que fui al cine sin saber casi nada de la película (como máximo sabría cosas que había leído en la prensa gratuíta mientras viajaba en metro), y como, en una de esas pocas veces que me pasa (gracias a Dios), llegue tarde a coger la entrada, pues me tocó en una de las primeras filas malísimas; con semejantes características, había todas las probabilidades de que no me gustara, sin embargo, me encantó y mereció la pena ir a verla, y guardé buen recuerdo (no de aquel cine que encima era carísimo con pantallas diminutas y al que no pienso volver a menos la película que me interese sólo la den allí cosa que dudo).
     Poco después, sabía por un conocido que la película estaba basada en un libro, cosa a la que no le di más relevancia que tener ese conocimiento extra. Meses después, curioseando en una librería, me encontraba de frente con el libro que relucía con la portada que véis arriba y que me atrajo extremadamente, para asegurarme, decidí leer algunas partes sueltas, y acabó por convencerme totalmente, iba a conocer a Miranda Priestly totalmente.
     Muy probablemente, muchos habréis visto la película y pensaréis "¿para que leer un libro que es como la película?", pues creedme cuando os digo, que libro y película sólo tienen como parecido el título, ya que, si bien en la película cogieron la idea básica de la jefa terrible, el resto de los acontecimientos del libro fueron brutalmente terjiversados, cambiados o directamente se inventaron partes deliveradamente. Con lo cual, realmente merece la pena leer el libro porque es totalmente diferente a la película (no obstante, tanto la película como el libro son muy buenos aunque distintos).
     El libro, como ya pone arriba, va de una chica que sueña con entrar en un periódico serio, pero acaba trabajando para algo que no le interesa lo más mínimo: una revista de moda; pero, ¡ay si eso fuera lo peor!, no lo es en absoluto, porque, por encima de tener un trabajo que no le permite hacer lo que ella querría que es escribir; resulta que es la asistente de la mujer más poderosa del mundo editorial y de la moda: Miranda Priestly, una mujer que se hizo a sí misma (nunca mejor dicho) saliendo de un origen humilde para que todos acabaran a sus pies, literalmente (algo hay que reconocerle a Miranda, a pesar de todo, tuvo mucho merito lo que hizo), esto quizás debería de ayudarla a aprender algo acerca de ese mundo, y ciertamente lo hará, cosas tan instructivas como: encontrar aquella mesa que le ha gustado la semana pasada en algún anticuario de la quita avenida; o una crítica en un periódico sin apenas pistas sobre su origen; como complacer a unas chicas adolescentes y mimadísimas que ya han tenido más experiencias juntas que sus padres juntos; y naturalmente, como superar cualquier reto en apenas una hora porque las palabras "no se como" o "no es posible" no son opciones.
     Estos son sólo algunos de los divertidos y no obstante angustiosos retos que tendrá que superar Andrea como bien puede, podemos observar así, que nos espera un año divertido de su mano (aunque no exento de cierto drama, no todo es diversión en el libro).
     El personaje de Miranda Priestly está muy bien construído y resulta extremadamente gracioso (sobre todo gracias a los irónicos comentarios de Andrea), porque sus extravagancias no tienen parangón, cualquier exigencia es valida, hasta la más descabellada, todo el mundo la teme y la sirve con absoluta complacencia, y ella es consciente de ello con lo cual pued exigir más y más, así se pueden llegar a tirar seis desayunos a la basura esperando a que ella llegue sólo porque si metes uno de ellos en el microondas ella lo notará.
     No obstante, tengo que admitir que me encanta el personaje, puesto que a pesar de su ironía terrible y su bastante poca educación, su perfeccionismo, su inteligencia, su talento (razón por la que se la mantiene donde está), y su poder absoluto para levantar o hundir carreras con sólo mover un dedo y el que sepa todo esto y lo haga, me fascina enormemente.
     En cualquier caso, las aventuras de Andrea a causa de sus terribles exigencias que deben ser cumplidas de inmediato y sin pedir más refencias, se vuelven extremadamente divertidas; además de que nos introducen en el fascinante mundo de marcas carísimas (como ya digo, dado que mis conocimientos no son demasiados, algunas marcas las tuve que mirar por internet para imaginar correctamente lo que era) en el que ella también se introduce; alejandose cada vez más y más de su familia, amigos y novio porque esa mujer insaciable llama a todas horas y exige ser atendida a cualquier hora del día o de la noche, con su típico "An-dre-aa", si es que se acuerda del nombre.
      Otra parte graciosa es el hecho de que Miranda siempre lleva pañuelos marca Hermes, que se han dejado de fabricar para su decepción, pero ella, en toda su arrogancia, a pesar de haber comprado el resto de las existencias, se los deja en restaurantes, tiendas, la calle… etc, es decir, en cualquier lado, y sus ayudantes siguen pasandoselos cual Klinex y tal como Andrea dice "compadezco a la ayudante que le tenga que decir en su momento que no quedan más pañuelos Hermes" (¡ay, ir a la universidad para esto! como diría nuestra protagonista).
     Y si bien, hay partes del libro, que quizás necesitarían una mayor extensión, para entenderlas mejor (biografías de los personajes, determinados acontecimientos… etc), por lo demás, este no es una novela dramática en la que los sentimientos de todos primen mucho (más bien sólo los de la protagonista) sino una novela para reírse y divertirse pasando un buen rato con las barbaridades de la poderosa Miranda Priestly y la pobre Andrea cumpliendolas con la única arma de la ironía para si misma y para los lectores (y regalando tazas de starbucks a los mendigos a cuenta de Miranda).
      Como una de las últimas cosas a decir es que, mientras que en la crítica del anterior libro destacaba que era un libro bastante femenino, no lo es así en este caso, ya que el relato perfectamente podría haberlo protagonizado un hombre (aunque con bastantes cambios de vestuario) y se escribe de una manera neutral, directa, simple y sencilla, totalmente apta para todo el mundo (como siempre suelo decir, por algo es un best seller)
      Algunas curiosidades que se pueden destacar del libro es que algunos dicen que en realidad la revista Runway no es sino Vogue, y Miranda es la directora de esa revista en realidad; esa hipótesis podría ser factible, puesto que, además de las asombrosas coincidencias; la propia Weisberger trabajó como asistente para ella, así que podría ser perfectamente la Andrea que vemos en el libro (cosa que podemos comprobar en la biografía que deja en su página web http://www.laurenweisberger.com/index.php). 
      Tal vez no sea el mejor libro que se ha escrito jamás, tal vez no pase a la historia; pero siempre he dicho que la comedia está muy infravalorada, y que, ¿para que llorar con dramas tremendos cuando podemos sonreir o directamente reír?, sin duda este libro nos proporcionará ese placer, o al menos nos enseñará que, si tenemos un jefe terrible o conocemos a una persona imposible de complacer, Miranda Priestly es mucho peor (aunque reconozcamoselo, al menos es justa, porque al final de pasar el año terrible con ella, te da el trabajo que quieres, sin engañarte).
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