Laberintos, laberintos, laberintos

        La verdad es que me encantan los laberintos, simplemente me encantan, son algo muy curioso, porque son nauturaleza y a la vez algo artificial, quizás son en cierto modo un ejercicio de soberbia del hombre que pretende modelar la naturaleza a su gusto e intentar imponerle su voluntad; bueno, supongo que al fin y al cabo en eso consisten muchos jardines también.
      Desgraciadamente, hoy en día no abundan mucho, y los que hay están en su mayoría, desgraciadamente, cerrados, en ocasiones porque dado el entusiasmo que siempre levantan estas construcciones la propia gente los deteriora a su paso, a veces sin querer y otras veces por puro vandalismo (lo cual facilita la excusa para cerrarlos); aún así, no se me ocurre ninguna excusa para cerrar un laberinto si un parque lo tiene, ya que es lo mejor que hay.
      Creo que lo que más me gusta de los laberintos es perderme en ellos y saber que voy a encontrar el camino luego, pero en cualquier caso, es como salir totalmente del mundo para entrar en otro diferente, en uno en el que el tiempo no pasa, en uno en el que lo único que puedes hacer es buscar un camino, lo cual (a menos que empieces a agobiarte) es muy relajante, eso por no hablar de la intrigante y emocionante busqueda y el hecho de que te sientas como el protagonista de uno de esos múltiples libros o películas en los que salen laberintos (comenzando por Alicia en el país de las maravillas), supongo que también lo que más me emociona de ellos es que tampoco son algo cotidiano, algo de lo que se pueda disfrutar todos los días, sino algo atípico que uno debe disfrutar en cuanto lo tiene delante.
      La verdad es que he conocido varios laberintos en mi vida (y quien sabe, tal vez tengáis uno al lado de casa y no lo sabéis), son los siguientes:
-El curioso laberinto de Alicia (en Eurodisney, París): creo que fue el primero que visité y el mejor sin duda en muchos ámbitos, y aunque es imposible perderte (es más un paseo que otra cosa) tiene muchas virtudes de un buen laberinto, como el encontrar sorpresas y diversión continuas; es sin duda muy emocionante (como el propio parque temático) porque vives la película de Disney en toda su intensidad, además encuentras continuamente a personajes de la película y el premio por llegar al final es una maravilla: ¡visitar el fabuloso castillo de la reina de corazones! (y yo estoy muy influído por eso, porque de pequeño vi un trailer en el que salían los personajes de la película dando vueltas en el laberínto del parque y me dejo marcado, con lo que me sentí muy emocionado al recorrerlo y se convirtió en mi atracción preferida).
 
-El laberinto del parque del pasatiempos (en Betanzos): no es exactamente un laberinto, pero sientes parte de la emoción de estar en uno, en realidad evoca un caracol, lo que demuestra con los cuernos del final al que puedes llegar directamente por un pasillo, aunque lo realmente emocionante es dar las vueltas y vueltas hasta llegar al final. Aunque no son un laberinto como tal, no debemos olvidar las bellísimas cuevas en las que también te podrías perder.
 
-El laberinto del parque del Capricho (en Madrid): cerrado, y por lo visto lleva más de dos años así y sin perspectiva de abrirse (lo que yo digo, tienen un mal vicio de cerrar siempre los laberintos) cada vez que paso por allí me dan ganas de saltar la valla y entrar dentro; por favor, si váis por allí tratad de expresar vuestro interés en que lo reabran, a ver si en el caso de que vean interés ciudadano, lo abren y podemos gozar todos de él. Post scriptum: me salté la prohibición y entré una vez, ¡es una maravilla!, despista, tiene múltiples caminos y elecciones… ¿por qué sigue cerrado?, ¿en que están pensando?
 
-El laberinto de los jardines del Palacio de La granja de S. Ildefonso (en Segovia): este tiene una historia graciosa; la verdad es que cuando fui al palacio y vi en el mapa que había un laberinto, no lo dude ni un segundo, ¡directos hacia él!, así que arrastré a mis pobres acompañantes, los cuales encima estaban un poco cansados a recorrer el laberinto pero aquel día llegamos tarde, relativamente cerca del cierre de los jardines, y entonces nos metimos en el laberinto porque yo insisti, al principio ibamos juntos, pero dije que sería más emocionante separados (en realidad no les di mucha opción, cuando los hube perdido de modo que no pudieran salir rapidamente, casi los abandone a su suerte) y aquello acabó siendo una competición de a ver quien salía antes; y al principio me hacía mucha gracia, "jajaja, el laberinto, juejuejue", pero de repente esas paredes vegetales el doble de altas que yo empezaron a angustiarme profundamente porque no podría ver más que lo que tenía en frente, lo cual no era una gran orientación que digamos, con lo que empecé a desear salir, naturalmente no iba a preguntar a quien viera (además de que no hacía otra cosa que encontrar a unas niñas que estaban tan perdidas como yo), tenía que salir por mis meritos; pero después de dar vueltas y vueltas y llegar al mismo sitio, y de que me surgieran pensamientos como "Dios, los jardines van a cerrar, ¿y si me quedo atrapado en el laberinto?, ¿y si los de Patrimonio me dejan encerrado aquí o no saben como sacarme? ¡socorro! ¡¡¡quiero salir!!!"; poco después, el cierre del laberinto no era la única preocupación pues me acordaba de las advertencias de que no dejaramos la puerta abierta para evitar que se colaran los ciervos, con lo cual mi imaginación empezó a crear una especie de laberinto lleno de terribles fieras salvajes y de ciervos malignos que daban cornadas letales a los pobres e inocentes visitantes.
     Además de que la forma del laberinto te hacía parecer tonto por no encontrar la salida, pues sólo eran como unas helices que se entrecruzaban entre si y que todos los caminos parecían llevar al centro, pero por más que miraba mi mapa del folleto de La granja, no había manera de encontrar el camino correcto pues todos eran desesperantemente iguales y te dabas cuenta de que todos te llevaban al mismo sitio en el que no tenías posibilidades de escoger un camino mejor porque no lo distinguías del anterior (recuerdo que pensé "vale, a partir de ahora siempre llevaré una barra de pan por si entro en otro laberinto y así iré tirando migas como Pulgarcito").
     Si a eso sumamos lo que me costó llegar al centro cerca del cual estaba la salida, y en el cual había un cartel con un mapa ininteligible e indescifrable de como salir del laberinto que sólo contribuía a aumentar mi desesperación y pensamientos del tipo "¡oh, jamás saldré de este maldito laberinto!, ¿para que lo construiría Felipe V y cuantos de sus pobres cortesanos morirían perdidos aquí?".
     Con lo cual no es de extrañar que empezara a cambiar de parecer acerca de si preguntar o no, así que sucumbí ante esa idea y pregunté a un señor, que venía a avisar a sus acompañantes (que estaban Dios sabe donde) de donde estaba la salida (aunque no se movía del camino correcto, no, el no se volvía a perder). Y salí, y para sorpresa mía, todos habían hecho trampas y habían preguntado donde estaba la salida, incluidas las niñas que encontré una y otra vez en el laberinto, con lo cual todos habían salido antes que yo y reían sonrientes por haber salido preguntando mientras yo me había matado a buscar la salida durante lo que parecieron horas. 
      Y a pesar de eso, me encantaría volver, y perderme allí de nuevo.
 
-El laberinto del parque de S. Pedro (en A Coruña): fue abierto al mismo tiempo que el parque, y cerrado con la misma rapidez con la que se abrió; afortunadamente, en este caso, había intención de reabrirlo y se ha vuelto a hacer hace relativamente poco; es un laberinto interesante que incluso te reserva una sorpresa en el medio, pero que una vez que lo has recorrido varias veces ya no oculta ningún misterio y es fácil de resolver; realmente, si te pierdes será sólo unas pocas veces. No obstante, es maravilloso y muy digno de visitar.
 
-El laberinto de los jardines de los Reales alcazares (Sevilla): se le llama laberinto por llamarlo de alguna manera, ese si que debería ser cerrado para ser restaurado: es un completo desastre, no se distingue entre la parte de andar de la que corresponde a los setos, por lo cual es imposible dar dos pasos sin tropezar o ser golpeado por las ramas a las que nadie se molesta en dar forma; y por si fuera poco es hogar de la mayoría de las alimañas del parque, especialmente avispas. No obstante, aunque estuviera bien cuidado, me da la impresión de que sería muy sencillo de resolver.
 
       Y para finalizar este extenso artículo sobre los laberintos, voy a decir como debe ser un buen laberinto (en mi opinión de avido recorredor de estos) por si alguien tiene planificado hacer alguno o recorrerlo:
-Debe ser imaginativo: un laberinto es algo a descubrir, si todo es igual o no se combinan partes circulares con partes rectas o lugares distintos a recorrer, acaba perdiendo la gracia del querer descubrir algo que puede derivar incluso en angustia de no poder salir (como es el caso del de Segovia) o peor, aburrimiento; además de eso, a vista de pajaro puede tener formas peculiares, lo que le da una mayor gracia.
-Debe tener sorpresas: cualquier cosa, estatuas vegetales, de piedra; fuente; pequeños refugios… etc; hay que sorprender al visitante, que conciba el laberinto como toda una aventura en la que su recorrido tiene premio por llegar a un determinado sitio.
-Debe desorientarte y confundirte: así que empezar dandote vueltas y revueltas, para que acabes no sabiendo exactamente donde estás; si no se hace, a la persona no le costará encontrar el camino de vuelta, y es lo peor que le puede pasar a un laberinto que tiene como misión perderte, pues ahí reside todo su encanto.
-Debe de dar múltiples opciones: un laberinto debe de exigirte decisión para encontrar el camino adecuado, no hacertelo todo, desorientarte durante un rato está bien; pero si no se dan a elegir varias veces varios caminos, al que lo recorra no le costará elaborar un esquema en su cabeza de los caminos buenos y los malos y elegir sólo estos; esto hará que podamos disfrutarlo una vez, pero ya no más, nunca más nos perderemos y el laberinto se convertirá en un simple paseo (como es el caso del de A Coruña).
      Para finalizar decir que si conocéis un laberinto que no haya puesto aquí o queráis decir algo sobre los que hay, ¡no dudéis en comentarmelo!   
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6 respuestas a Laberintos, laberintos, laberintos

  1. Wiccans dijo:

    Muchas gracias!
     
    La verdad esq si llevo dsd q inventaron el space en el… jajaja esq soy adicto a las paguinitas de estas.. tengo otras como esflog y myspace y estoy ago vida en ellas jajajaja

  2. A dijo:

          ¡Que rápido! como ves yo me metí muchísimo después

  3. fiona dijo:

    Hecho en falta el laberinto de Horta (Barcelona): http://es.wikipedia.org/wiki/Parque_del_laberinto_de_Horta 
    No dejes de visitarlo. 
    Otra fan de los laberintos 😉 

  4. A dijo:

          Muchísimas gracias por tu contribución al artículo, y una muy bonita e importante debo añadir, ya que ya he leído y visto el enlace a wikipedia que has dejado y la verdad es que es un lugar precioso, muy artístico e histórico.
          La verdad es que a pesar de que estuve en Barcelona varias veces nunca he visitado ese lugar que me recomiendas, pero si vuelvo no dudaré en hacerlo.
          ¡Hasta otra ocasión! 

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