Santa Juana de Arco

               

 

Un nuevo personaje más ha llegado a mi galería personal de los más admirados y en este caso es una santa, Juana de Arco (espero que a nadie le parezca una tomadura de pelo que haya pasado de otro personaje con una moral más que cuestionable, a una persona con unos principios inamovibles; eso sin contar que ya nos hemos metido en uno de esos temas en los que no se debe meter uno: religión).

Aunque no me considero muy religioso, (y de hecho esta es uno/a de los pocos Santo/as de lo/as que conozco su vida) siempre he admirado a esta santa y también heroina que siempre ha sido una de mis favoritas; supongo que por una fuerte influencia del magnífico telefilme dirigida por Christian Duguay y protagonizada excelentemente por Leelee Sobieski (que no tiene comparación con la horrible versión de Luc Besson que deja como una loca al personaje histórico… en realidad, no he visto versión fílmica mejor que la película para televisión; tampoco me convenció la conocida versión cinematográfica con Ingrid Bergman) la cual logró que me enamorara de esa figura histórica y que siempre quisiera saber más sobre ella.

     En cuanto a su vida, Juana de Arco (nacida el 6 de enero de 1412, y asesinada el 30 de mayo de 1431), también conocida como la Doncella de Orleans (o, en francés, la Pucelle), fue una heroína y santa francesa. Su festividad es el día de su muerte, como es tradición en la Iglesia Católica, el 30 de mayo.

     Nacida entre 1407 y 1412, con 17 años encabezó el ejército real francés. Convenció al rey Carlos VII de que expulsaría a los ingleses de Francia y este le dio autoridad sobre su ejército en el sitio de Orleans, la batalla de Patay y otros enfrentamientos en 1429 y 1430. Estas campañas revitalizaron la facción de Carlos VII durante la Guerra de los Cien Años y permitieron la coronación del monarca. Como recompensa, el rey absolvió al pueblo natal de Juana de Domrémy de pagarle  los correspondientes tributos anualmente (supuestamente, esta ley estuvo en vigor hasta hace cien años).

     Los borgoñones la capturaron y la entregaron a los ingleses. Los clérigos la condenaron por herejía y el duque Juan de Bedford la quemó viva en Ruán. La gran mayoría de datos sobre su vida se basan en las actas de ese proceso, pero no tienen mucho crédito, pues según diversos testigos del juicio, se llenaron de correcciones y datos falsos introducidos por orden del obispo Cauchon. Entre estos testigos estaba el escribano oficial, designado sólo como Manchon, que afirma que en ocasiones había secretarios escondidos detrás de las cortinas de la sala esperando instrucciones para borrar o agregar cosas de las actas.

     Su inocencia fue reconocida en 1456 en una apelación del juicio, gracias a un proceso donde hubo muchos testimonios y se declaró herejes a los jueces que la habían condenado.

     Finalmente, ya en el siglo XX, en 1909 fue beatificada y posteriormente declarada santa en 1920 por el Papa Benedicto XV. Ese año fue declarada como la santa patrona de Francia.

      Su fama se extendió inmediatamente después de su muerte: venerada por la Liga Católica en el siglo XVI, adoptada como símbolo cultural por los círculos patrióticos franceses desde el siglo XIX, fue una inspiración para las fuerzas aliadas durante la Primera y la Segunda guerra mundial.

      Popularmente, Juana de Arco es contemplada por muchas personas como una mujer notable: valiente, vigorosa y con una gran fe. Hoy en día es objeto de especial interés en la República de Irlanda, Canadá, Reino Unido y los Estados Unidos.

Desgraciadamente, en la actualidad, me he enterado de que se está usando su figura como arma política de la ultra derecha francesa, lo cual es una pena, pero aunque nos tergiversen la historia, no debemos en ningún caso perder afecto por personajes que hicieron cosas buenas y debemos de intentar llegar siempre más alla de cualquier tipo de tópico y conocer la historia y sus personajes tal cual son. Aunque no deja de resultar irónico, pobre santa Juana de Arco, utilizada durante su vida (convenientemente para salir adelante en la guerra de los 100 años) y durante su muerte (justo después se convertiría en un símbolo y en una mártir muy útil; y seguiría siendo un símbolo patriotico, culminando con su beatificación y santificación, después de haber sido todo un símbolo durante la gran guerra) como un útil símbolo según que intereses políticos… parece que ni viva ni muerta dejan de manipular su imagen.

Creo que lo que más admiro de este personaje histórico (a parte de que sea Santa y por tanto se debe seguir su ejemplo tal como dice la doctrina católica) es su fuerza de voluntad, su querer conseguir algo y no decaer en ningún momento, es decir, su convicción en su causa, incluso cuando las cosas se ponen peor y no parece haber nadie que la siga e incluso a los que había apoyado la traicionan; ni siquiera en ese momento pierde su fe (que ya es difícil, porque que alguien que no estaría coronado y que ni tan siquiera tendría ni la mitad del país sino fuera por ti, que luego decida no rescatarte y dejar que te quemen por hereje, es mucho decir) y sigue confiando en su misión y en que lo que ha hecho esta bien.

También admiro su confianza en si misma y su capacidad para no caer en el desanimo nunca, y naturalmente su determinación y decisión a la hora de llevar a cabo lo que desea (aunque claro, también tuvo ayuda divina), y por supuesto, su incuestionable valor, no sólo a la hora de la batalla, sino para cumplir una leyenda, ser capaz de llegar hasta el mismo Rey siendo una campesina y lograr de este que le entregara el mando del ejercito (se dice que tuvo una reunión con él a solas en la que le convenció totalmente de ello, aunque nadie supo nunca que pasó exactamente), lo que es tirar por la ventana de un plumazo todas las cuestiones sociales y estamentales de la época.

También creo destacable que, a pesar de que ella lucho por la libertad y la liberación de su país, nunca jamás empuño una espada, nunca mató a nadie pues sólo llevaba el estandarte. Acerca de eso, otra cosa que me asombra de ella es que después de que su país pasara tanto tiempo años de una guerra que parecía interminable, y en la que Inglaterra se había hecho con la gran mayoría de Francia, entonces de repente, aparece una simple campesina y logra llevar a los ejercitos franceses a continuas victorias que antes ni se hubieran imaginado, gracias a animarles, subirles la moral y convertirse en todo un símbolo.

Otra razón por la que me fascina puede ser que, al fin y al cabo, todas las mujeres, especialmente las históricas, tienen un componente especialmente cautivador: esa interesantísima mezcla entre la vulnerabilidad asociada a ese sexo y esa fortaleza arrolladora que consigue que trasciendan y se conviertan en figuras históricas… y Juana de Arco tiene mucho de eso: la doncella guerrera; un personaje mitológico no resultaría en absoluto más sugerente que esta figura real, que sin embargo está tan envuelta en el mito.

Probablemente, otra de las razones por las que me fascina (y que si uno se fija, tienen en común casi todos los personajes históricos que me gustan) es porque fue una persona que tenía un mundo particular, una visión especial, y consiguió llevarla a los demás y conseguir que estos la aceptaran, apreciaran y admiraran.

Y es que santa Juana de Arco se presta a tantas y múltiples interpretaciones, es el típico personaje que o se odia o se ama, nada está claro y todo se funde en la leyenda; así, por ejemplo, sus voces y apariciones, ¿verdad o mentira? por una parte, fácilmente se puede creer que ese tipo de cosas es un claro síntoma de locura y que resulta bastante siniestro, por no decir muchísimo, la idea de un Dios partidista (¿aunque, por otra parte, acaso no se muestra como tal en el antiguo testamento teniendo un pueblo elegido?); pero por otro, ¿cómo entonces consiguió convencer al débil e indeciso Carlos VII?, ¿cómo consiguió convencer a todo el mundo, paso por paso, hasta llegar al Delfín?.

Sea como sea, la historia de santa Juana de Arco quizás resulta tan atrayente precisamente porque, aunque es histórica (y la realidad siempre supera a la ficción) está muy envuelta en la leyenda: profecías dichas por el propio Merlín sobre la mujer malvada que destruirá Francia y la doncella de Lorena que la salvará; los milagros (el encuentro de la espada de santa Catalina); las apariciones de los santos que la informan y le predicen cosas… etc.

Así, ya desde su principio es increíble como una mujer campesina, consigue desafiar todas las convenciones de su tiempo, e irse a ver al Delfín, sin más, cierto que puede que recibiera ayuda divina, y entonces todo resulta más fácil, pero la fuerza de sus convicciones, su capacidad para creer en si misma siguen resultando sorprendentes, y algo de lo que aprender.

Ese toque heroico y bienhechor, casi de novela, de su misión, salvar al Reino y coronar al Rey, también suenan totalmente de leyenda, lo que le da un encanto especial a su figura, como de cuento; como ya digo, si fuera un personaje inventado no podría ser mejor.

Por todo ello también resulta de admirar su gran capacidad de adaptación, ya que sin saber nada de la guerra, pronto estaba vestida de soldado (aunque ella dijo que era por seguridad) y en plenas batallas, convencida de su idea; y de repente, de la noche a la mañana, una Francia en plena decadencia, resurge y empieza a ganar batallas y a hacer frente a Inglaterra (sin duda hubo muchos factores históricos que ayudaron a todas estas victorias, pero, ¡como nos gusta quedarnos con el mito, aunque sea un poco más superficial!).

Sus convicciones religiosas además eran fuertísimas: siempre con el estandarte con símbolos religiosos y con los nombres de Jesús y María; y siempre confiando en la providencia divina.

Tras la cabalgada de Reims, llega su momento triunfante, la coronación del Delfín como Rey de Francia, como final de cuento de hadas.

Pero supuestamente, el final de su misión era ese, levantar el asedio de Orleans y coronar al Delfín… pero santa Juana quiso seguir, ¿realmente se lo pedían ya sus voces o era orgullo?, sea como sea la santa inició su decadencia hasta ser capturada.

Tras múltiples negociaciones, acabó en manos inglesas, donde fue vejada de todas las maneras posibles, y donde se aseguraron de que el proceso no pudiera ser invalidado (sin embargo, sus precauciones acabarían siendo vanas). Nadie oficial intentó rescatarla, y los pocos que lo intentaron por su cuenta, fracasaron en el intento.

Cierto que en determinado momento, presionada y humillada por todas partes, santa Juana de Arco acabó abjurando, y en principio hubiera salvado la vida… pero eso no convenía, se quería una condena, y acabaron provocando que ella prefiriese morir.

De su terrible fin en la hoguera se han dicho muchas cosas, y muchas tan increíbles como milagrosas: que su corazón nunca se quemó, que de ella salió una paloma… etc. Algunos de los autores del crimen al terminar horrorizados exclamaron “¡Dios mío!, ¡hemos quemado a una santa!”.

Sea como sea, y por puros motivos políticos (asegurar la legitimidad del monarca francés, que era lo que se pretendía socavar destruyendo a la figura de Juana de arco), ese juicio condenatorio, años después, acabaría rectificandose e invalidandose. Siglos después, otra vez, sospecho que más por política que por quien era ella, sería beatificada y no mucho después canonizada (las victorias de Francia en la gran guerra, donde “la pucelle” se había convertido en todo un símbolo nacional de resistencia).

Sea como sea, por todo lo explicado, santa Juana de Arco me resulta extremadamente fascinante, quizás también por su toque divino, mágico; por ser una persona tan especial que consiguió revelarse contra lo impuesto y seguir su propio camino, aquel que ella creía que debía de seguir, contra viento y marea, en principio sin posibilidades; hasta finalmente conseguir convertirse en todo un cautivador icono perfectamente reconocible.

Creo por tanto que debemos aprender de esta Santa a ser fuertes y a no desanimarnos por cualquier cosa, ya que hay que aguantar hasta el final, y tampoco a renunciar a nuestras ideas cuando consideremos que son justas y buenas.

Imagen:Jeanne d' Arc (Eugene Thirion).jpgFile:Blason Jeanne-d-Arc.svg7 cosas que no sabias de Juana de Arco7 cosas que no sabias de Juana de Arco[Estampa antigua de santa Juana de Arco]File:Jeanne d'Arc à Chinon.JPGFile:Lenepveu, Jeanne d'Arc au siège d'Orléans.jpg
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2 respuestas a Santa Juana de Arco

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