¡Vamos a Palacio!

     Al menos a través de las fotos, ya que después de la incorporación a mi museo personal de los palacios de Patrimonio nacional, creí más que oportuno publicar las fotos que tengo de estos y de ese modo que se puedan apreciar mejor que con unas simples fotos de ejemplo en el artículo.
     Desgraciadamente, sólo tengo de dos de ellos (los he vistado todos pero cuando lo hice en muchos aún faltaba mucho tiempo para que tuviera la camara digital) pero uno de ellos es tomado casi con todo detalle, me refiero naturalmente al Palacio Real del que he dejado más de 200 fotos. En cuanto al Escorial observaréis que sólo hay de la casa del Principe y de la del Infante, las razones son las mismas ya explicadas.
     Por otra parte también quiero decir que la verdad es que el día de visita al Escorial fue muy duro, ya que parece haber una especie de conspiración de Patrimonio nacional para que te sea imposible ver el conjunto Escorial-valle de los caídos en un solo día (yo desde luego no pude).

     ¿La razón?, porque el Palacio y el monasterio son inmensos, especialmente si te metes en extras como ver el Palacio de los Borbones (para lo que hay que hacer reserva previa); sólo hay un autobus a una hora para ir al valle de los caídos; las casitas y sus respectivos jardines están en direcciones totalmente contrarias, una a medio quilometro del palacio del Escorial y otra directamente a 1 km; y para completarlo todo, todos estos monumentos cierran a la misma hora que es por medio de la tarde, un horario extremadamente temprano siendo verano.
     Total, que tienes que ir dos veces inevitablemente.
     No obstante, el segundo día fue especialmente dificil para mi, porque por vago me levanté tarde (como sabía que tenía reserva para la casita del Príncipe pues no me preocupé demasiado) y cuando fuí en autobús al Escorial el tiempo se me acababa para llegar y por encima no sabía exactamente donde estaba, así que tuve que ir al Palacio a preguntar, donde me lo dijeron, y añadieron que era imposible que llegara a tiempo porque a la Casita del Príncipe desde allí había 1 km, pero yo, inquebrantable e incansable cuando se trata de turismo, corrí y corrí y atravesé a todo correr calles y los larguísimos (casi infinitos) jardines de la casita del Príncipe que gracias a Dios eran cuesta abajo, ¿resultado? llege sudoroso y echando la lengua a la taquilla diciendo que tenía una reserva, con lo cual me dejaron pasar a la visita ya comenzada; por cierto, lo que vi compensó ampliamente mi carrera y cansancio, ya lo veréis en las fotos.
     Así que a continuación, después de esa visita tuve que correr de nuevo a la estación, porque allí tenía que coger el único autobús para el valle de los caídos (esas fotos no están aún publicadas, por si alguien se lo pregunta) que salía a las 5, visita que fue algo más tranquila; al menos hasta que volví y me di cuenta de que se me echaba el tiempo encima para visitar la Casita del Infante que también pronto cerraría y que estaba a otro medio quilometro de la estación; así que una vez más fui a correr para llegar por fin y ver otro palacete que tampoco estaba nada mal. Así terminó mi tremendo y agotador segundo día en el Escorial, ¿el resultado? ver unas verdaderas obras artísticas fascinantes, unas fotos que siempre me las recordarán, pero también, ¡unas ampollas en los pies que me duraron más de una semana y que casi no me dejaban andar! (además de que destrocé practicamente mis pobres zapatos de aquel día, nunca volvieron a ser los mismos).
     En cuanto a las fotos del Palacio Real tienen una historia más tranquila y por tanto aburrida, en realidad es una recopilación, así que no fueron todas tomadas en el mismo día (sino tengo una tarjeta en la camara que es una maravilla); pero la mayoría fueron tomadas un miercoles (día en que la entrada a todos los monumentos de Patrimonio Nacional es gratis) con detenimiento para tener unas buenas fotos; y otra buena parte son las de las habitaciones de los infantes a las que fui a proposito para ver (con lo cual tuve que pagar guía, así, ahora las véis y decidís si merece la pena, yo creo que si), sobre todo por ver por primera vez camas en el Palacio Real, os parecerá una tontería, ¡pero es el único palacio del mundo donde no ves ni una sóla cama! 
     Así pues visitad estos grandes palacios y revivid nuestra historia a través de ellos, os aseguro un viaje de lo más “real”
 
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