La monarquía a través de la historia

      Se puede decir que la monarquía ha jugado un papel importante en la configuración del estado moderno y de hecho, la aparición histórica de este a partir del renacimiento no puede ser explicado sin el análisis de esta, aunque naturalmente, como toda institución y como el propio estado, ha tenido que presentar diversas formas para sobrevivir a lo largo del tiempo (démonos cuenta de que tiene más de 2000 años), que dejando de lado las formas arcaicas de monarquías teocráticas y patrimoniales, se pueden clasificar así:

-Monarquía absoluta: en la que le rey realiza todas las funciones principales del estado, dejando a las demás instituciones en una situación de dependencia y jerarquía frente a él. Así, el soberano se identifica con el estado (de hecho, en muchos países muchos monarcas sustituyeron sus apellidos por el nombre del país, como sería el caso de Austria, Francia o Grecia; este último caso se puede apreciar en Doña Sofía cuyo verdadero apellido es Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg) produciéndose una simbiosis entre ambas voluntades; de este modo todo el poder se concentra en sus manos, aunque en la práctica haya ciertos límites como son la Iglesia, señoríos, gremios, fueros… etc. Se puede decir que este es el primer paso hacia el estado moderno.

-La monarquía limitada: tiene sus orígenes en el modelo británico; en este sistema el monarca se va desprendiendo de sus poderes y atribuciones que otros órganos van asumiendo; no obstante es importante señalar que continúa conservando todos aquellos que no han sido atribuidos expresamente a otros órganos, por lo cual, si bien se ha limitado el poder del rey, también es verdad que sigue teniendo una preeminencia en la formación de la voluntad estatal. Esta es una etapa necesaria para llegar hacia formas más democráticas, y fue el sistema que se empleo en España durante parte del siglo XIX.

-La monarquía constitucional: se sitúa, como la anterior dentro del proceso de limitación del poder real, aunque aquí el Rey tiene los poderes que le atribuye el ordenamiento jurídico, lo que no significa necesariamente que se haya producido un total desplazamiento del poder de decisión a otros órganos estatales sino que el Rey sigue participando en la formación de la ya citada voluntad estatal.

-La monarquía parlamentaria: que es la que más nos interesa pues así la establece nuestra constitución. Es el último estadio de evolución a consecuencia de la introducción y desarrollo  de los principios democráticos. En esta modalidad, el monarca ya no conserva ningún poder de decisión, ya que la dirección estatal ha pasado al Parlamento y a través de éste al gobierno.

      Curiosamente la mayoría de los estados monárquicos no responden a estos esquemas ya que el Rey sigue disponiendo de poderes suficientes para asemejarlo a una monarquía limitada o constitucional (aunque a la hora de la verdad, su funcionamiento político dista mucho de esa realidad).

      España es una excepción en ese ámbito pues al no experimentar la evolución por la que pasaron los otros estados, hemos constitucionalizado la monarquía expresando en derecho escrito lo que ha sido el resultado de un proceso evolutivo y consuetudinario de las monarquías europeas que han establecido el cuadro de una monarquía constitucional y democrática en el régimen parlamentario.

 

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6 respuestas a La monarquía a través de la historia

  1. Pingback: ANÁLISIS DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA | Universo de A

  2. berenice de martinez dijo:

    sisitma politico de la monarquia

  3. No entiendo muy bien lo que quieres comentar… pero se trata más de un sistema de estado que político. La política tiene más bien poco que ver con la monarquía, lo cual es una de las mayores ventajas de este sistema.

  4. Constantino Gutierrez dijo:

    Interesante información.El papel del sistema monárquico en la evolución social es importante puesto que amplía el radio de acción de la teoría política. Hay línea continua política.

  5. La historia es una gran línea continua… aunque no siempre sea fácil verlo o interpretarlo.

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