Erase una vez, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano…

Archivo:ChPerrault.jpg Estatua de los Hermanos Grimm en Hanau. Hans Christian Andersen, 1869 
      ¿Es que acaso se podía acabar el día del libro sin que saliese nada publicado en la sección Libros?, ¡por supuesto que no!, así que para dejar zanjada la celebración, dejo un último artículo sobre el que pensé mucho, pues quería escribir sobre una gran obra para celebrar este día, pero no se me ocurría nada en concreto y sabía que tenía que ser algo muy especial; finalmente caí en la cuenta, ¡nuestra primera literatura, nuestra primera aproximación a los libros!, ¿que mejor tema que este? así que decidí escribir un artículo sobre los cuentos, aunque todos solemos conocerlos como cuentos de hadas (aunque no en todos ellos salgan eses seres).
     En realidad, a pesar de lo que muchos creen, los cuentos realmente no los inventó nadie, probablemente fueron creados para dar unas determinadas enseñanzas, no sólo a niños, sino también a adultos, y reforzarles su confianza y determinada sabiduría. Son así parte de lo popular que iba transmitiendose de generación en generación ininterrumpidamente, probablemente variandose (como todo lo oral), modificandose y adaptandose a la época y el momento, de tal modo que es imposible que podamos situar exactamente de donde o de cuando provienen (sin ir más lejos, hay varias versiones del famoso cuento de La Cenicienta por todo el mundo, incluyendo una versión china); lo que si está claro es que forman una parte muy importante de la vida de todo ser humano, sino, que sentido tendría haberlos creado, que existieran en todo el mundo, y que tengan tantos parecidos; porque si uno lee los cuentos de Perrault podrá facilmente hacer comparaciones con los de Las mil y una noches, y viceversa.
     Pero claro, esto no se aguanta siempre, ya que la sociedad evoluciona, y entonces la gente dejo de contar cuentos y estos comenzaron a correr el peligro de perderse (en oriente ya sabéis que no hubo ese problema, porque se hicieron Las mil y una noches, probablemente el compendio de muchos cuentos arabes y no sólo de una sola persona, se dice incluso que tuvo varios autores), pero por suerte, tal sabiduría no desaparecio para siempre, y en diferentes momentos de la historia a partir del s.XVII comenzaron a recopilarse y editarse, las personas más destacables en este ambito son de sobra conocidos por todos: Charles Perrault con sus Cuentos de un tiempo pasado (entre los que se incluye “La bella durmiente” o “El gato con botas”)  o los hermanos Grimm con sus Cuentos para la infancia y el hogar (obra en la que aparecen “Blancanieves” o “Caperucita roja”); son los más conocidos e importantes, aunque cabe destacar que no fueron los únicos y que incluso hay precedentes en el renacimiento (aunque no alcanzaron tanta fama como ellos). No obstante, si ya sois adultos, os invito a leer los escritos originales, que suelen reeditarse de vez en cuando, para que podáis comparar como se escribieron con la versión azucarada que os contaron (creedme, hay muchas diferencias), os aseguro que os resultará muy divertido, entretenido e instructivo y además podréis volver a vuestra infancia durante el tiempo que los leáis (así podéis encontrar todo tipo de sorpresas: desde que “La bella durmiente” no acaba cuando se casan; a que en realidad tanto el cuento de “Caperucita Roja” como “La sirenita” acaban mal al final o que en el cuento de “Blancanieves” como la madrastra no quiso bailar en la boda se le pusieron zapatos de hierro que previamente se habían puesto sobre una hoguera, con lo cual era como condenarla a morir quemada).
     Por supuesto cabe destacar a los que inventaron sus propios cuentos, algunos con mayores fines didacticos que otros, como son Hans Christian Andersen (“La sirenita” o “El soldadito de plomo”) o Jeanne Marie Leprince Beaumont (“La Bella y la Bestia” o “Los tres deseos”). E incluso en la actualidad surgen escritores que también publican cuentos (más bien relatos cortos), un ejemplo sería Jorge Luís Borjes (aunque con un estilo totalmente diferente a los anteriores).
     Si es que el cuento de hadas, lo queramos o no, nos influye y mucho, y sino, ¿porque se adaptaron tantas veces al cine, primero con Walt Disney y más tarde en forma de parodias como por ejemplo en La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja (por citar un ejemplo actual)?; pues puede ser porque esos son nuestros primeros relatos, con ellos aprendimos a soñar por primera vez y a atrevernos a creer que el mundo puede ser un lugar maravilloso.
     Por otro lado, posiblemente, los cuentos fueron creados con algo más que una idea didáctica; tal vez para darnos esperanza con sus finales felices, porque al fin y al cabo todos los cuentos acaban con el famoso “y fueron felices y comieron perdices”, de ese modo, a pesar de que el protagonista sufre (y mucho, sino fijaros en cualquier cuento sin pensar en el final) al final, todos sabemos que a causa de ser bueno, de su virtud, logrará derrotar al gran mal por tener unos determinados valores, ¿y tiene su lógica, no?, al fin y al cabo, después de tantos problemas y de tanto sufrimiento, ¿lo más lógico no es que acabe felizmente y que consiga su objetivo?; pues aunque la vida no es exactamente así, en los cuentos se nos enseña permanentemente la lección de la esperanza, el que al final, por mucho que suframos, eso tendrá su recompensa, puesto que habrá un final feliz.
      Así pues, cuando al final de contarle un cuento a alguien (o simplemente lo leáis vosotros) digáis finalmente un dicho muy español “y colorín colorado, este cuento se ha acabado”, pensad en esta clase de narración con respeto, y no olvidéis que es una parte muy importante de nuestro legado histórico, literario colectivo y de nuestra cultura, puesto que, entre otras muchas cosas, nos ha enseñado a soñar, a creer y sobre todo a tener fe en que al final, tendremos un final de cuento de hadas.
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16 respuestas a Erase una vez, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano…

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  3. plared dijo:

    Pues si los cuentos, antes eran cuentos para niños. Sin el afan ese educador que existe hoy en dia….que hasta esa magia de jugar por jugar. Quieren quitarnos. SAludos e interesante este articulo

  4. No puedo estar de acuerdo pues la historia demuestra lo contrario, los cuentos son, por hacer una comparación un tanto excesiva, como las parábolas de Jesucristo, enseñanzas metidas dentro de una historia más o menos simple pero en realidad sumamente compleja: los cuentos (muy especialmente si lees los originales) esconden costumbres de otros tiempos, ansias y deseos del ser humano (que no han cambiado, hay miles de versiones en todo el mundo de “La Cenicienta”, y es una temática que siempre tiene éxito) y también defectos, y por supuesto, hablan de los peligros a los que nos enfrentaremos en la vida. Creo que un problema muy importante de hoy día es que nos hemos olvidado de la importancia de esa herencia literaria y que no se los valora.

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  6. Dessjuest dijo:

    Pues aunque parezca mentir desconocía muchas de las cosas que cuentas, el mal final de algún que otro cuento clásico por ejemplo, aunque claro, se entiende que si van dirigidos a niños pequeños hay que endulcorarlos un tanto, de cualquier manera todos los cuentos suelen tener pasajes que si los miras bien no es que sean muy infantiles, pero vaya, se camuflan tan bien que ni te das cuenta.

    Saludos.

  7. No me parece mentira en absoluto, la mayor parte de la gente no conoce o no ha podido leer nunca los verdaderos cuentos de hadas que originalmente (y como se lee arriba) no iban dirigidos a un público infantil. De hecho, a menos que te tomes un verdadero interés en el tema, es realmente difícil encontrar los cuentos de hadas originales editados y no versiones edulcoradas o terjiversadas.
    Por ponerte un ejemplo, todos los cuentos de Andersen son auténticas tragedias y los de las Mil y una noche tienen partes que rozan lo pornográfico….
    Y es que si les damos tantas vueltas a esas historias, las seguimos contando (a pesar de que están evidentemente pasadas de moda), las sobreanalizamos y son una base clave y reconocible de nuestra cultura… por algo será.

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  15. Martillo dijo:

    Guau…. no se equivocó el dueño del Blog llamando a este sitio Universo.

    Estaba leyendo la crítica a la saga de Harry Potter… y pinchando por aqui… volviendo por alla… aquí me paro. Hago mi comentario y prosigo mi viaje (he visto un enlace nuevo y tengo curiosidad por leerlo)

    Me fascina el mundo de los cuentos, cómo se ramifican las adaptaciones dependiendo del país y la época… y cómo al final todo parte de lo mismo. Los miedos, las envidias y los triunfos personales… al fin y al cabo todos somos iguales. Las religiones tienen la misma base de cuentacuentos… (y abro aquí un debate interesante).

    Y ya hecha mi parada sigo con mi viaje en este laberinto. (Por cierto, creo que me volveré a sumergir en el universo de Hogwarts de nuevo)

    Enhorabuena.

  16. Bueno, si sigues todos mis enlaces… no acabarás nunca jajaja.

    Ciertamente el nombre que le di al sitio ha acabado por ser apropiado, puesto que me gusta hablar de todo tipo de temas en él.

    La verdad es que a mí también me fascinan los cuentos y sus distintas versiones, supongo que nos gusta que nos cuenten una y otra vez las historias que nos gustan, y al fin y al cabo, estos relatos son la base de todos… y que la gente no cambia, de un sitio a otro, bueno, para eso sigue este otro enlace (https://universodea.wordpress.com/2012/07/01/la-gente-no-cambia/).

    De todos modos no creo que se puedan comparar las religiones con los cuentos, puesto que los segundos buscan transmitir una experiencia, mientras que las primeras persiguen que se adopten determinados modos de conducta… y aunque bien me puedes decir que la Biblia no es sino el relato de múltiples experiencias, mientras los cuentos siempre se han vendido como metáforas y símbolos, ese concepto es muy reciente en la religión, y desde luego, no está instaurado en todas. Sin mencionar que los cuentos han sido adaptados y readaptados a las circunstancias históricas, mientras que los textos religiosos han permanecido bastante invariables, como máximo se ha cambiado ligeramente su interpretación (y el reciente sínodo de la familia del Papa Francisco I parece ser un buen ejemplo de ello).

    Viaja pues, atraviesa mi blog, que se convierte en tuyo también porque me encanta compartirlo… y saber que no estoy solo en el universo; hasta que nos volvamos a encontrar, ¡me alegra saber que hay más vida inteligente escribiendo y comentando por aquí! (¡y espero saber tu opinión sobre las críticas de Harry Potter!).

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