El código da Vinci

O el código para convertir la imprecisión en dinero
 
De Dan Brown
      La crítica de este libro llega muy retrasada (bueno ahora que lo pienso, cuando estalló la moda este space aún no existía, vale, digamos que llega, que es lo importante) porque ya no está tan de moda como antes, pero tiene sus razones, ya que acompañada de la crítica van a llegar también los 100 errores de este libro, un artículo completísimo acerca de todos los errores que me parece que merece la pena poner porque en algunos casos son tan precisos y en otros tan graciosos que creo que todos los que hayan leído el libro disfrutaran y a la vez solucionaran muchas de las preguntas que les haya planteado (si no es que antes de acabarlo han lo han cerrado de un golpe indignados con tanta falacia).
      No obstante, antes debería determinarme, para que podáis juzgar mi opinión, y en lo relativo a este tema me considero neutral, y aún así veo que el libro está lleno de mentiras.
      El código da Vinci tiene exactamente dos virtudes, y ni una más (de hecho es uno de los pocos libros en los que se puede decir que la película es incluso mejor), y estas ni tan siquiera son literarias, y son: que causa intriga y siempre deseas saber más al final de cada capítulo; y que es polémico.
     La primera es lógica, al fin y al cabo es un thriller, sólo faltaría, no obstante hay que reconocerle esa habilidad a Dan Brown y que lo hace magistralmente, algunos incluso quisieron describirlo como el libro ideal para el metro, por su lectura fácil, amena y ligera y esos capítulos cortos que facilitan su entera lectura entre estación y estación.
     La segunda característica señalada es buena, para que el autor consiga vender más, claro, al fin y al cabo, ¿que mejor que meterse con las grandes instituciones y cuestionarlas para conseguir polémica? (otros ejemplos también recientes, cada vez que se publican libros sobre personalidades de interés público la gente acude en masa a comprarlos, especialmente si siguen vivos o si han muerto hace poco, los mejores ejemplos son los publicados sobre la familia real británica y en especial sobre Diana de Gales, o el que público en su momento Monica Lewinsky); si además estas se quejan, el doble de publicidad y ¡el doble de ventas!. Y además, ¿que mejor manera que venderlos bajo la, en apariencia, inocente forma de una novela?, (si te paras a pensar, es como si cuando Lewis Carrol publicó Alicia en el país de las maravillas, todo el mundo pretendiera creer que existe semejante país!) pues no hay mejor resultado, la gente lo traga mejor y además asume ideas extrañas e inventadas que como dijo un historiador, no superan la prueba de la enciclopedia escolar; de hecho, algunos de ellos, aunque les gusta que haya debate histórico y pasión de la sociedad acerca de esa materia, no saben hasta que punto es positivo que la gente crea en “verdades alternativas” que terjiversan aún más la historia (como si no nos llegara ya con las practicamente 1001 versiones que tenemos de cada bicho viviente que se mete al tema).
      La historia, básicamente va de como dos personas se ven envueltas sin saber muy bien como, en una conspiración (por el medio de la cual anda el opus dei y la Iglesia, y ahí comienza la polémica) que trata de ocultar al santo grial y que si se descubriera podría destrozar para siempre todos los cimientos del cristianismo.
      Si es que si El código da Vinci fuera un ensayo pretendiendo ser serio (dentro de lo que cabe) no lo leería nadie, pero todo lo que se noveliza gana muchísimo, y aunque uno de los requisitos de la novela (que todo el mundo debería conocer) es que sea ficción, la gente no parece entenderlo.
      Pero dejando de lado polemicas y errores (que ya veremos justo después) el libro del que se habla no deja de ser una novela entretenida e interesante a leer, nada novedoso, nada del otro mundo (y de hecho en cuanto a los otros libros que ha publicado el autor, practicamente se puede decir que leído uno leídos todos, -y esto no es que lo diga yo, es que el mismo ha reconocido que siempre sigue una misma estructura-), y quienes estén acostumbrados a este tipo de literatura lo notarán.
      No obstante no es recomendable para todo aquel que no se vaya a poner histerico con cada fallo histórico o con cada imprecisión, algunas de las cuales, las pone de la forma más fuerte y descabellada, parece que exclusivamente para ofender al lector; por lo demás no se necesita ser en absoluto un experto acerca de temas históricos, artísticos.. etc para leerlo (de hecho es incluso mejor si no lo eres) ya que es de lectura fácil; pero cuando se lea no debe olvidarse en ningún momento, ni por un sólo segundo, que es una novela y por tanto, ficción.
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4 respuestas a El código da Vinci

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