100 errores del codigo da vinci

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CAPÍTULO 12
                            
Capítulo 12. Página 89: Robert Langdon se sentía algo aturdido mientras avanzaba hacia el final de la Gran Galería (…) Al fondo del pasillo, unas señales luminosas con los símbolos convencionales que indicaban los servicios le guiaron por una sucesión de salas divididas por tabiques de los que colgaban pinturas italianas y que le impedían la visión de las puertas. Entró en el de caballeros y encendió las luces.
 
Al final de la Gran Galería, lado oeste u occidental, SÍ hay unos servicios pero éstos están ANTES de las “salas divididas por tabiques de los que colgaban pinturas italianas”. Después de estas salas se encuentran unas escaleras para salir del Louvre por la Porte des Lions. (Arcadi Viñas)
 
Capítulo 12. Página 90: Es un dispositivo de seguimiento por GPS – respondió Sophie- Transmite de manera constante su localización a un satélite con un Sistema de Posicionamiento Global que se puede monitorizar desde la Dirección Central de la Policía Judicial. ¿Existe un sistema así?
 
Sí, pero se trata de unidades mucho más grandes que la que describe Sophie. Por ejemplo, la unidad que ayuda a seguir a animales salvajes ha sido diseñada como voluminosos collares de perro (o de pájaros o de peces). Éstos reconocen su posición a través del GPS, y transmiten a los satélites, que no son satélites de GPS. Se trata más bien de los satélites Argos o GlobalStar. (Los satélites GPS no reciben señales de los receptores GPS). Lamentablemente, no se pueden usar los satélites Argos de manera continua en ningún punto de la Tierra, ya que se mueve en su órbita y se pierde de vista.
Pero se pueden construir unidades más pequeñas para seguimiento continuo, si uno acepta que no es necesario transmitir a los satélites. Éstos tienen pequeños radiotransmisores con un alcance de hasta veinticinco kilómetros, y si uno se mantiene dentro de ese límite, es posible seguirlos veinticuatro horas al día durante siete días a la semana. La más pequeña de esas unidades sigue siendo unas diez veces más grande que el supuesto botón GPS que Sophie describe.
Todas estas unidades requieren antenas, y hay una relación del tamaño de la antena con la sensibilidad de recepción o el poder de transmisión. De modo que se necesitaría una antena de cinco o diez centímetros, aun cuando el transmisor pudiera ser reducido al tamaño de un botón. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
CAPÍTULO 16
                            
Capítulo 16. Página 104: Sophie se acercó a la ventana que había al fondo del aseo. A través de los cables de las alarmas pegados al vidrio miró hacia fuera en silencio. La altura era considerable. Al menos doce metros.
Suspirando, alzó la vista y contempló el deslumbrante perfil de París. A su izquierda, al otro lado del Sena, la Torre Eiffel iluminada. Justo enfrente, el Arco de Triunfo. Y a la derecha, en lo alto de la colina de Montmartre, la grácil cúpula arabizante del Sacré Coeur, con su piedra blanca y pulida resplandeciente como un santuario encendido.
 
Desde el lavabo que existe realmente al fondo de la Gran Galería no se podría ver esa perspectiva, ya que da al Sur y no al Oeste. Esto sólo se podría ver desde alguna ventana en el extremo de la Ala Denon. Esa zona, más allá de la Porte des Lions está cerrada al público. Así que Brown se inventa un aseo inexistente en un lugar inaccesible para que Sophie nos de un panorama de París.
 
Por otra parte todo lo descrito se puede ver desde dónde Brown afirma que está el servicio de caballeros PERO NO menciona la gran noria. En la Plaza de la Concordia tocando al Jardín de las Tullerías hay una alta noria que se ilumina por la noche. Se instaló para celebrar el año 2000 y debía retirarse en julio de 2001. Pero por diversas razones y a pesar de la oposición de muchos parisienses que la odian sigue en su sitio en el año 2006. ¿Por qué no la menciona Brown? ¿Por incompetencia o por exceso de documentación? Tal vez no estaba cuando él visitó París o pensó que ya estaría retirada en el momento de salir su obra. Otro misterio en el haber de Dan. (Arcadi Viñas)
 
Capítulo 16. Página 104: Allí, (están en el servicio de caballeros) en el extremo más occidental del Ala Denon, la Place du Carrousel parecía pegarse al muro exterior del Louvre, separada sólo por una estrecha acera. A lo lejos, la cotidiana retahíla de camiones de reparto, la pesadilla de la ciudad, avanzaban y se detenían en los semáforos, y sus luces parecían hacerle guiños burlones.
 
El baño de hombres no está ubicado en el extremo oeste del Ala Denon y esta parte del edificio no está abierta al público, pero supongamos que lo estuviera. La Place du Carrousel no está casi pegada al muro exterior. Ni tampoco es una importante ruta de camiones esperando en los semáforos. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
Además en el Louvre real “el extremo occidental del Ala Denon” no está cerca de la Place du Carrousel sino del Jardín de las Tullerías. En el Louvre real desde ese aseo que no existe en ese lugar al que no se puede llegar debería ver a sus pies la avenida del General Lemmonier y al otro lado el Jardín de las Tullerías. ¡Dan Brown ha suprimido la mitad del Ala Denon! En el Louvre paralelo que imagina Brown el Ala Denon se termina a la altura del Pont du Carrousel. (Arcadi Viñas)
 
Capítulo 16. Página 105: La Embajada de los Estados Unidos está a menos de dos kilómetros de aquí…
 
Más o menos. Está a unos mil doscientos metros y se la podría ver desde la supuesta ubicación de la ventana del baño de hombres, pero de todas maneras Sophie no la encontrará cuando se dirija en auto hacía ella. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
CAPÍTULO 17
                            
Capítulo 17. Página 109: Collet sabía que (Langdon) no podía llegar muy lejos… salir por una ventana de la segunda planta del Louvre… era suicida. Y más en aquel caso, porque al fondo del Ala Denon no había ni árboles ni plantas para parar el golpe. Justo debajo de los servicios se extendía la Place du Carrousel, con sus dos carriles de circulación. 
 
No estaban en la segunda planta sino en la primera. Tal vez Brown confunde Planta Baja con Primera Planta. (Arcadi Viñas)
 
CAPÍTULO 18
 
Capítulo 18. Página 111: Fache miró a la izquierda. El único vehículo que veía sobre el puente era un enorme camión que se alejaba del Louvre en dirección sur. (…) Aquel camión, hacía sólo unos momentos, podía haber estado detenido junto al Louvre, justo debajo de la ventana de los servicios, esperando a que cambiara el semáforo. (…) -¡El punto está girando!- gritó Collet-. ¡Está girando a la derecha por el Pont des Saints-Pères!
 
¿Se puede? No. Si uno cruza el Pont du Carrousel hacia el sur, hay que doblar a la derecha sobre el Quai Voltaire, una calle de una sola dirección que va al oeste. Esto lo aleja a uno del Pont des Saints-Pères. Además, este puente tiene también una sola dirección y va hacia el norte. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
Evidentemente Fache sólo podría mirado a la izquierda en su Louvre imaginario en el que falta la mitad del Ala Denon.
 
Capítulo 18. Página 111: Brown dice que el camión se acercó a unos tres metros del extremo del edificio (el extremo oeste del Ala Denon del Louvre). Luego va en dirección sur para cruzar el Sena. Al arrojar el botón GPS sobre el camión, le hace creer a la policía francesa que Langdon ha saltado por la ventana hacia el camión. ¿Esto es posible?
 
No. En primer lugar, los baños públicos de la Gran Galería del Louvre no están en el extremo del muro del edificio. Pero si dibujamos un baño de hombres en ese lugar, la Place du Carrousel está a más de quince metros de ese muro. Nadie podría saltar y llegar a la calle, ni siquiera cerca. Por ley, en París se circula por la derecha, de modo que el tránsito que va en dirección sur es el que está más lejos del Louvre, lo que suma unos seis metros más. Dudamos que Fache se vaya a creer que Langdon saltó. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
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