100 errores del codigo da vinci

CAPÍTULO 43
 
Capítulo 43. Página 233: Vernet le dice a Sophie que tiene que conocer su número de cuenta de diez dígitos. Sophie calculó mentalmente las probabilidades criptográficas. “Diez mil millones de posibles combinaciones. Aun contando con los procesadores en paralelo más potentes de la Policía Judicial, tardaría semanas en descifrar el código.
 
La tarea básica de calcular con una procesadora las diez mil millones posibles combinaciones de números no es de ninguna manera difícil y cualquiera de los ordenadores comunes de hoy en día puede hacerlo en cuestión de minutos. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
CAPÍTULO 47
 
Capítulo 47. Página 253: Sophie piensa en el críptex: Si alguien intentara forzar el críptex para abrirlo, el tubo de cristal se rompería y el vinagre disolvería rápidamente el papiro. Cuando ese alguien accediera por fin al mensaje, se encontraría sólo con una pasta ilegible.
 
Para nosotros esto no es posible. El papiro se hace con tiras de la planta de papiro entremezcladas, unidas con pasta de harina (a la que se le agrega una gota de vinagre en su fabricación). Las fibras son en su mayor parte celulosa, un material sumamente durable que no se disuelve instantáneamente en vinagre. Si fuera que para escribir el mensaje en el papiro se usó una tinta que se disuelve en vinagre, habría sido más fácil de creer. Adviértase que es muy posible que el papiro que usó Saunière para poner dentro del críptex fuera de fabricación reciente, no de hace quinientos años. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
CAPÍTULO 51
 
Capítulo 51. Página 270: — ¿Sabes cómo se va a Versalles desde aquí?
Sophie le miró.
— ¿Nos vamos de visita turística?
—No, tengo un plan. Conozco a un historiador de la religión que vive cerca de Versalles. No recuerdo exactamente dónde, pero podríamos buscarlo. He estado en su casa de campo varias veces. (…)
—Su finca se llama Château Villete.
Sophie se volvió y abrió mucho los ojos, incrédula.
— ¿El Château Villete?
—Sí, ese.
—Tienes buenos amigos.
— ¿Conoces la finca?
—He pasado por delante. Está en la zona de los castillos. A unos veinte minutos de aquí.
 
“Aquí” se refiere al banco suizo que Brown sitúa en los alrededores de Roland Garros. La ciudad de Versalles, y el palacio, están a unos diez kilómetros de ahí. Pero el Chateau Villette, que existe como hotel de lujo, está en el municipio de Condécourt, situado a treinta kilómetros de Versalles y treinta asimismo de “aquí”. ¡Treinta!  Dan Brown no sabe donde está el lugar. Entró para documentarse en alguna de las webs americanas (www.frenchvacation.com;www.chateauxandcountry.com; www.idealvacationrentals.com) que informan del lugar, copió la información y se conformó con eso. Si leen lo que ahí pone y lo comparan con la descripción del Chateau Villettte (capítulo 52) verán como se documenta Brown.  (Arcadi Viñas)
 
CAPÍTULO 53
 
Capítulo 53. Página 278: Cómo muchos vehículos blindados, todos los furgones del banco disponían de un dispositivo de seguimiento controlado por radio, que se activaba a distancia desde la entidad. Él personalmente sólo había tenido que usarlo en una ocasión, tras el secuestro de un vehículo, y el funcionamiento había sido impecable; había localizado su paradero y había transmitido automáticamente las coordenadas a las autoridades… – Señor, supongo que es consciente de que si activo el sistema de localización, el dispositivo informará simultáneamente a las autoridades de que tenemos un problema… -Sí, ya lo sé. Hágalo de todos modos.- Treinta segundos después, a cuarenta kilómetros de allí, oculto bajo la carrocería del furgón blindado, un diminuto transmisor empezó a funcionar”
 
¿Es así como funcionan estos sistemas? No exactamente. Es necesario llamar a la policía para activar el transmisor del vehículo. Una vez que esto está hecho, es la policía la que con sus coches y helicópteros usa los equipos de localización para encontrar el vehiculo. No se obtiene un informe de posición al instante salvo que la policía esté lista para entra en acción y coordine sus maniobras de localización. Puede llevar horas. (Si uno quisiera resultados instantáneos, se necesitaría un sistema que proporciones sus propias coordenadas GPS, como el “botón GPS” de El Código Da Vinci en la página 90, por ejemplo.)
La empresa que proporciona estos servicios en Francia tiene sus ventajas. Primero, está totalmente concentrada en el país y tiene una cobertura casi total con más de veintitrés mil coches de policía y cuarenta y dos helicópteros (una cobertura más intensa que la de Estados Unidos). Segundo, su discreta señal codificada permite a la policía prepararse silenciosamente para hacer un arresto, en lugar de emitir una señal que puede ser descifrada por cualquiera. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
CAPÍTULO 54
 
Capítulo 54. Página 282: ¡Gárgolas! Esto desata un regreso al pasado en el que Saunière lleva a Sophie a Notre Dame durante una tormenta de lluvia. Las gárgolas por donde desagua la lluvia gorgotean. “¡Están gargoleando –continuó su abuelo- ¡Haciendo gárgaras! De ahí es de donde les viene su ridículo nombre.
 
No es así. En francés “hacer gárgaras” se dice gargariser. La palabra de la que provienen ambas palabras, gárgola y gárgara, no es gargariser sino gargouille que significa “gaznate” o “garganta”. Pero la etimología es mucho más interesante que esto. Según el mito, en el siglo XVII un dragón salió del río sena. Pero, en lugar de lanzar fuego por la boca, este dragón lanzaba agua. Su nombre era Gargouille, es decir, Garganta. De esa manera inundaba los pueblos de alrededor de París, hasta que fue enfrentado y domado por San Román, el arzobispo de Rouen, quien hizo el signo de la cruz con sus dos dedos índices. Gargouille fue conducido mansamente de regreso a París donde fue matado y quemado, pero no sin antes haberle cortado la cabeza y ponerla en el frente de una casa.
Muchos edificios, viejos y nuevos, están adornados con criaturas que dan miedo. Estrictamente hablando, se llama gárgola en recuerdo de Gargouille a aquellas criaturas que forman parte del sistema pluvial y arrojan agua. Todas las demás, se llaman grotescos. (DAVID A. SHUGARTS  en “Baches en la trama y detalles curiosos en El Código Da Vinci”  incluido en la obra de DAN BURSTEIN, “Toda la verdad sobre El Código Da Vinci”. Madrid, Ediciones Temas de Hoy, octubre 2004)
 
Capítulo 54. Página 284: – Yo creía que te traías el servicio de Inglaterra (Langdon a Teabing).
– ¡No, por Dios! No le deseo a nadie un chef inglés, excepto a los inspectores de Hacienda franceses, claro. –Miró a Sophie-. Pardonnez-moi, Mademoiselle Neveu. Tenga por seguro que mi desagrado por los franceses se limita sólo a los políticos y a la selección de fútbol. Su gobierno me roba el dinero, y su equipo nos humilló hace muy poco.
 
Sin comentarios.
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2 respuestas a 100 errores del codigo da vinci

  1. dan dijo:

    Capítulo 47. Página 253 La traduccion al español es mala. en la version original se habla que la tinta se disuelve.

  2. Jo chico, ¡que precisión, gracias por tu aportación!.

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