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CAPÍTULO 37
 
Capítulo 37. Página 200: Sophie le pide a Langdon que le cuente acerca del Priorato de Sión. La historia de la hermandad abarcaba más de un milenio… El Priorato de Sión lo fundó en Jerusalén un rey francés llamado en Godofredo de Bouillón en el año 1099 , inmediatamente después de haber conquistado la ciudad .
 
Representa que estos hechos suceden en el año 2001 o 2002. Si hacemos una resta. Nos sale una historia de 901 o 902 años. No es más de un milenio. (Arcadi Viñas)
 
Capítulo 37. Página 200: un rey francés llamado Godofredo de Bouillon
 
El que fue declarado “Defensor del Santo Sepulcro” después de conquistar Jerusalén en 1099 NO era rey de Francia. Era un noble de segunda fila: conde de Amberes y señor de Bouillon, en las Ardenas. El emperador de Sacro Imperio Enrique IV, le nombró duque (sin derecho a transmitir el título a sus herederos) de la Baja Lorena. (Arcadi Viñas)
 
Capítulo 37. Página 200-201: Godofredo “temeroso de que se perdiera a su muerte, fundó una hermandad secreta – el Priorato de Sión- a la que encargó la misión de velar por él transmitiéndolo de generación en generación. Durante sus años en Jerusalén, el Priorato tuvo conocimiento de una serie de documentos enterrados debajo de las ruinas del templo de Herodes, construido a su vez sobre otras más antiguas, las del templo del rey Salomón… El Priorato creó un brazo armado, un grupo de nueve caballeros llamado la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del templo de Salomón. Más conocidos como los caballeros Templarios… La idea de la protección de los peregrinos era el disfraz bajo el que los templarios llevaban a cabo su misión. Su verdadero objetivo en Tierra Santa era rescatar los documentos enterrados debajo de las ruinas del templo.
 
El Priorato de Sión realmente existe, es una asociación francesa registrada en 1956. Su primer presidente declaró en 1977 que era sólo una asociación de amigos que casi no tuvo actividad. En los años sesenta y setenta dos de sus miembros Pierre Plantard y Philippe de Cherisey se dedicaron a crear los documentos que han generado toda la leyenda, entre ellos la famosa lista de Grandes Maestres que sale en el capítulo 79 y que con tanta solemnidad afirman que está depositada en la Biblioteca Nacional de Francia con el epígrafe   lm1  249. Pierre Plantard fue aficionado desde joven al esoterismo, y en el año 1940 fundó la revista Vaincre, portavoz de una organización llamada Alpha Galates que quería hacerle la competencia desde el derechismo, el nacionalismo francés, el anti-semitismo y los ideales caballerescos cristianos a la masonería francesa: republicana y anticristiana.
 
El primero que picó fue Gérard de Sède, que escribió varios libros sobre la historia oculta del Priorato, usando el material creado por los dos amigos. Pero los que le dieron fama mundial son Michael Baignet, Richard Leigh y Henry Lincoln con el libro de 1982 “El enigma sagrado”, que es mencionado como autoridad por Teabing y Langdon cuando le explican la historia a Sophie Neveau en el capítulo 60. (Arcadi Viñas)
 
En 1989, Pierre Plantard intentó decir que el Priorato de Sion en realidad había sido fundado en 1681 en Rennes-le-Château, pero en esta ocasión no pudo conservar su reputación y sus proyectos. En septiembre de 1993, argumentó que Roger-Patrice Pelat había sido una vez el Gran Maestre del Priorato de Sion. Pelat era un amigo del entonces presidente de Francia François Mitterrand y fue centro de un escándalo que implicó al primer ministro francés Pierre Bérégovoy. Un tribunal francés ordenó registrar la casa de Plantard, requisando muchos documentos, incluyendo alguna proclamación de Plantard como rey legítimo de Francia. Conforme al juramento, Plantard admitió que había ideado todo, incluyendo la participación de Pelat en el Priorato de Sion. Ordenaron a Plantard desistir en todas las actividades relacionadas con la promoción del Priorato de Sion y vivió en el anonimato hasta su muerte el 3 de febrero de 2000, en París. (Wikipedia. Priorato de Sión. 2006-06-02)
 
Capítulo 37. Página 201: los caballeros (templarios) informaron al rey de que necesitaban de algún lugar donde guarecerse y le pidieron permiso para instalarse en los establos que había bajo las ruinas del templo.
 
La declaración de que la sede inicial de los Templarios era "un establo bajo las ruinas" es falsa. El rey Balduino II de Jerusalén les dio una parte de un ala del palacio real en la zona sudeste de la plataforma del Monte del Templo de Jerusalén. La suposición de Brown puede haber procedido del hecho de que un grupo de establos se descubrió 12 metros por debajo del patio en 1996, y que fueron denominados "Establos de Salomón" después de los Templarios.  (Wikipedia. Críticas a El Código Da Vinci. 2006-06-02)
 
Capítulo 37. Página 201-202: Sacaron el tesoro del templo y regresaron a Europa, donde su influencia pareció acrecentarse de la noche a la mañana. Nadie estaba seguro de si los templarios habían sobornado al Vaticano o si la Iglesia, simplemente, había intentado comprar su silencio, pero el caso es que el papa Inocencio II dictó una insólita bula papal por la que se concedía a los caballeros un poder ilimitado y se los declaraba «una ley en sí mismos», un ejército autónomo, independiente de cualquier interferencia de reyes o clérigos, de cualquier forma de poder político o religioso.
La afirmación de que los Templarios ganaron poder por lo que descubrieron en alguna excavación en Jerusalén es falsa. Ellos ganaron poder porque uno de los fieles más poderosos de ese momento, Bernardo de Claraval (que después sería santo), que era también sobrino de uno de los nueve caballeros fundadores, los respaldó. El escribió una conocida carta titulada "Elogio de la Nueva Caballería", y habló a su favor en el Concilio de Troyes en 1128 (nueve años después de la fundación de la Orden). Fue en ese concilio cuando la Orden fue reconocida oficialmente y confirmada, lo que provocó el apoyo y los donativos que empezaron a llegarles desde toda Europa. (Wikipedia. Críticas a El Código Da Vinci. 2006-06-02)
Por otra parte SÍ que estaban sometidos a un poder religioso. Dependían del Papa. Esto en la práctica les daba independencia total pero permitió que fuera un papa, Clemente V, quien aboliera la Orden, siendo obedecido y su orden aplicada en toda Europa. (Arcadi Viñas)
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