GC: LTI, la lengua del tercer reich

La vocación nunca muere

De Victor Klemperer

LTI, La lengua del tercer reich, es un libro muy interesante por muchos motivos y recomendable para muchas personas por otros tantos, en primer lugar destacaré que es un libro perfectamente apto para cualquiera que se quiera informar de los horrores del nazismo; aunque no se hagan grandes descripciones de los campos de concentración, entre otras cosas porque el autor nunca estuvo en ninguno, pero en cambio si se podrán encontrar múltiples horrores de la vida cotidiana y por supuesto de lo que descubrimos que es su pasión a causa de su profesión: el lenguaje; para el que quiera conocer sobre historia, especialmente vida diaria de un judío en aquellos momentos; para el que se interese por la publicidad y pueda observar como Goebbels (considerado por algunos el inventor de la propaganda moderna, muy a pesar del autor del libro)es capaz de transformarlo todo, desde el lenguaje a la vida diaria, con una facilidad pasmosa, consiguiendo un autentico lavado de cerebro de toda Alemania a favor de Hitler; resulta apasionante también para cualquier filólogo, pues está escrito por uno de sus colegas; y por supuesto, para cualquier persona que simplemente le guste leer porque el libro, si bien no cuenta una historia concreta, no deja de contarnos muchas de muchas personas,  aunque ese no sea el fin del libro exactamente (y por desgracia la mayoría de las personas que aparecen acaban muertos).

      En conclusión es un libro que reflexiona sobre una de las épocas más turbias de la historia universal y especialmente de una Alemania que con la caída del segundo reich después de la primera guerra mundial, acosada por un tratado de Versalles que la estrangula (bajo la atenta mirada de los vencedores de la guerra), con una inestable e incompetente república de Weimar que esta atomizada en múltiples partidos y que para completarlo se produzca la gran depresión, además de los ascensos de regimenes totalitarios en toda Europa y las múltiples ideologías de la época, producen que en Alemania también se facilite el ascenso del totalitarismo que duró nada menos que doce años (aunque como bien nos aclara Klemperer, cuando se preguntaba eso a los alumnos, estos tenían que decir que el tercer reich era eterno), en los que aprovechó para que su líder, Adolf Hitler, se proclamara prácticamente un dios en la tierra (gracias a la propaganda tan bien orquestada de Goebbels), a lanzarse en conquista sobre media Europa, para conseguir el “espacio vital” de Alemania (que mas o menos era todo el mundo), y de paso a llevar a cabo el Endlösun (es decir “solución final”) o lo que es lo mismo, los asesinatos sistemáticos de judíos, gitanos, homosexuales, políticos, emigrantes y deficientes mentales o físicos (cosa irónica, pues el mismo Goebbels era cojo de nacimiento, aunque siempre aseguró que le venía de la guerra) con el objetivo de purificar totalmente al mundo de esas especies menores y que la raza aria, que era la superior, tuviera el poder (otra ironía, Hitler era austriaco, bajo, moreno y con una voz aflautada, que por extraño que parezca, con sus continuos gritos –cosa que también explica el Klemperer- consiguió convencer a tanta gente, aunque precisamente otra de las paradojas de este personaje histórico era lo extremadamente machista que era y no obstante las mujeres lo idolatraban).

    Gracias a este programa político, al hecho de lograr eliminar al individuo por la masa, al cambiar la racionalidad por el fanatismo y a un perfecto golpe de estado dentro del propio gobierno, el partido nacionalsocialista, como bien dice Klemperer, se apropió de la totalidad de la vida de todos los individuos, llevándoles a un pensamiento único y no conformes con eso emprenderán una de las guerras más terribles de la historia de la humanidad: la segunda guerra mundial.

      No obstante, es importante aclarar que este no es un libro sobre historia, un diario o unas memorias, de hecho para eso sería más adecuado leer sus diarios (han sido editados por Galaxia Gutemberg , titulados con el nombre –que también se cita alguna vez en el libro de LTI- de Quiero dar testimonio hasta el final), de hecho, el recibía las noticias de otras fuentes ya que no le estaba permitido acceder a ninguna biblioteca o tener libros (aunque los consiguió gracias a algunas buenas amistades), y que a pesar de ser el noveno hijo de un rabino, tuvo la fortuna de estar casado con una mujer considerada aria, a la que le hace una amplia dedicatoria al principio del libro de LTI y que sin duda lamerece ya que ella fue la que consiguió que se conservaran estas obras.

      Pero volviendo de nuevo al libro, y como el mismo autor comenta, vemos como lo utilizó como válvula de escape, para volverse a centrar en su trabajo ahora que ya no podía continuar con la obra sobre la ilustración francesa y con su amada profesión (era catedrático en una universidad y enseñaba literatura francesa), así que decide continuarla de algún modo, porque el amaba lo que estaba haciendo y se dedica a estudiar minuciosamente (prueba de ello es el libro) lo que denominará como LTI (un poco para parodiar las múltiples siglas del nazismo) es decir “Lengua Tertii Imperii” o lo que es lo mismo “lengua del tercer reich”.

De este modo y bajo el lema “observa, analiza, guarda en la memoria lo que ocurra, mañana será diferente y lo percibirás de otra manera” y en ocasiones con el apoyo, no sólo de su esposa sino de otras personas como Kätchen (una mujer realmente apasionada por el trabajo que desempeñaba Victor Klemperer y que siempre tenía algo que creía que debía ser anotado), irá analizándolo todo: palabras comunes que adquieren una mayor importancia, palabras que en principio tenían un sentido negativo y son modificadas para tener un significado no sólo positivo sino incluso heroico, la influencia de ese lenguaje tanto en el caso de los opresores como de los oprimidos, análisis sobre expresiones que se quedarán y otras que no, los antropónimos más usados, el uso de los signos de puntuación… etc. Es decir un exhaustivo estudio sobre lo que acaba siendo un autentico lenguaje para el autor; que además está salpicado por múltiples historias tanto personales como de otros que hacen que el libro no se quede en lo que podría haber sido unas lecciones de gramática de la LTI sino que además tenga un interés narrativo; aunque todos estos detalles los veremos ahora más detenidamente.

      Victor Klemperer ya nos introduce desde el principio su condición de filólogo y por tanto su interés por la lengua en sí y por su análisis y nos hace ver la importancia de la lengua porque es lo que pensamos, lo que respiramos, está en todas partes y en todos lo momentos de la vida y nos influye muchísimo (de hecho se descubrirá a si mismo en algunas ocasiones utilizando la tan odiada LTI) esto fue aprovechado por el nazismo para influir sobre todo el mundo, sin ningún tipo de diferencia, desde el más ignorante hasta el más culto y ambos cayeron en sus redes, y de como los nazis los juntaron alrededor de ellos para formar una masa que los adorara como a dioses (y que en cierto modo era una forma de adorarse a ellos mismos, como la raza superior que decían que eran).

      No obstante en ocasiones el autor se contradice en algunas partes del libro, quizás por el hecho de que es imposible (y totalmente lógico el hecho de que no sea capaz) que pueda ser totalmente imparcial después de los trabajos, sufrimientos, y luchas por su vida experimentadas durante la mayor parte de su existencia, lo cual se ve en el claro odio desaforado que expresa cuando elige determinadas palabras para hablar de determinadas personas o en lo dicho antes, las contradicciones, ya que habla de que la LTI es un lenguaje pobre y de hecho dedica todo un capitulo a explicarlo, y en otras partes del libro no puede remediar decir que a pesar de esa pobreza, en determinadas áreas del lenguaje es muy rico. Otro ejemplo es que en una parte le niega a Goebbels el título de inventor de la propaganda moderna y en otra parte se lo da, y de hecho a veces empieza a escribir el capítulo diciendo una tesis que acaba revocando al final, como en el que crítica que la LTI está influyendo incluso a personas que no están de acuerdo con el régimen y que sin embargo la usan, y que naturalmente no deberian hacerlo, pero acaba el final del capítulo admitiendo que el mismo, (quizás por la influencia del lenguaje en nosotros que ya se ha comentado antes) no sólo ha sido influido por ella, sino que en ocasiones también la usa.

      Una de las principales bases de sus argumentos es el análisis de Mi lucha, que no sólo descubre como la Biblia del nacionalsocialismo, sino como su diccionario, pues a partir de ahí es cuando se va fijando el lenguaje del tercer reich (como anécdota decir que a tanto llegaba su pobreza y naturalmente su intolerancia, que no queriendo reconocer los meritos de Einstein por ser judío, se publicó un libro que recogía las mil teorías que probaban que la ley de la relatividad era una falsedad, a lo que Einstein respondió divertido: “¿mil teorías?, si fuera verdad sólo se necesitaría una”) y que prácticamente se mantendrá inalterado durante toda su larga duración. También es aquí donde se ve lo realmente totalitario que era el régimen, puesto que no había otro lenguaje posible, otras instituciones, otra forma de vida que no fuera la suya (cosa que antes no era así, en el segundo reich había censura pero no demasiada y dice también que uno de los motivos de la caída de la república de Weimar fue precisamente esa libertad de expresión que el autor califica de suicida y que los nazis aprovecharon para aumentar su popularidad).

      También califica de pobre a la LTI por el hecho de que no distingue entre lenguaje hablado y escrito, todo esta preparado para la invocación, para exaltar a la gente a que haga algo, y digo gente por que como ya he comentado, en el tercer reich no existe el individuo, sólo la masa (de hecho el nazismo cogió parte del pensamiento de Nietzsche, especialmente la parte del “superhombre” pero se olvidaban cuidadosamente de esa parte en la que ensalza el individualismo), de hecho cada vez que se habla de algo se mete la palabra pueblo en todos los sitios: fiesta del pueblo camarada del pueblo… etc.

Pero no obstante el lenguaje para Klemperer sólo será un comienzo de lo que va a apreciar del nazismo, pues si bien al principio lo evitaba (toda lectura nazi, discursos por megafonía… etc) no tardará en llegar más allá de eso, la doctrina nazi se extiende y con ella una de sus máximas, el odio a los judíos, que desde ese momento, aún desde su cátedra en Dresde no tardará en experimentar, una de ellas, principio de otras muchas, será el hecho de calificarlos como “el judío tal” de modo que de antemano ya se advierte que todo lo que diga y haga está en contra del régimen y debe ser descartado y eliminado.

      Otra de las cosas que definen la LTI y del tercer reich en general, es la espectacularidad, cuanto más apoteósicas sean las ceremonias y que el lenguaje que en ellas se use sea más grandilocuente mejor que mejor, porque uno de los principales aciertos de ese lenguaje fue precisamente el haber sido utilizado en una época en que la gente, harta de todo y de una inestabilidad continua, se la podía llevar fácilmente por donde se quería, sólo recurriendo a las emociones; aunque en lenguaje político se sabe que eso es un arma de doble filo, y que son más útiles los argumentos racionales, puesto que los primeros pueden ser utilizados también en tu contra, pues carecen de consistencia; no obstante era lo que se necesitaba en ese momento, cuando la gente no quería oír hablar más de una forma de estado en la que ya no creían, y lo único que se quiere en ese momento es orden, estabilidad y otra de las cosas que los nazis hicieron muy bien: encontrar un enemigo común al que enfrentarse para asegurarse de la unidad en torno a la ideología, bien fueran las razas inferiores que conspiraban día y noche contra el tercer reich o parte del mundo que no era capaz de entender que Hitler traía la salvación de la raza humana de su degeneración definitiva. Esto último lo convierte en una deidad en la tierra y de hecho en algunos discursos, ya dice Klemperer que se pueden establecer relaciones con los evangelios, quizás esto pudo funcionar por el hecho de que esa era una época en la que la gente necesitaba creer y aferrarse a algo de alguna manera.

      Así poco a poco Victor Klemperer ve como su mundo empieza a ser erosionado por la influencia (que el no creía al principio tan poderosa) del nacionalsocialismo, incluso de forma indirecta; con la perdida de amistades, cosa de las más duras, sobre todo por el pensamiento de haber creído que no le abandonarían en esos momentos tan trágicos, pero no obstante los que no fueron convencidos, tenían miedo y por tanto no podían hacer mucho; de hecho, es posible que otro de los motivos del rápido ascenso del nazismo fuera la dejadez, la creencia de que no se iba a llegar a tanto y que todo era propaganda barata, que al final no tendría la más mínima influencia, aunque el autor podrá contemplar que finalmente si la tuvo y que aquella frase de Hitler de “ya se les pasará la risa” (refiriéndose a los judíos) se volvió mucho más real de lo que nunca hubiera podido imaginar nadie, ni tan siquiera los mayores partidarios del régimen, y que se llevarían esas matanzas de esa forma tan deliberada, e incluso no debemos olvidar que en uno de los pasajes del libro se veía como, aún cuando tercer reich había terminado, seguía quedando esa influencia maligna sobre un hombre (y seguramente en muchos más que él) que decía aquello de “en él sigo creyendo” argumentando que a pesar de que conocía las mentiras que habían creado, los asesinatos en toda regla que cometieron… etc aseguraba que a Hitler lo habían malinterpretado y traicionado y por tanto en él seguía creyendo, lo que es prueba de hasta que punto la LTI pudo penetrar en esa persona, hasta que punto pudo resultarle justificable lo injustificable, en conclusión, como pudo calar en todo un pueblo y vendarle los ojos totalmente haciendo que vieran lo que se deseaba que vieran, decidiendo incluso el punto de vista desde donde hacerlo.

      También fue otra prueba destacable la disminución de alumnos en sus clases (que por encima de enseñar una literatura extranjera –francesa- por si fuera poco la clase la da un judío), en parte también a causa de los discretos entrenamientos militares que rozaban la ilegalidad con el tratado de Versalles y que estaban disfrazados de clases en las que simplemente se practicaba deporte, pero que fueron muy útiles para luego llevar a cabo la guerra y que fueron más importantes que las de carácter más intelectual (si exceptuamos claro la fidelidad al Führer que era también de gran importancia) llevando a miles de personas a la muerte, eso sí “murieron creyendo firmemente en el Führer” (lo que nos recuerda una vez más a esa divinización que Hitler hizo de si mismo) y que era una razón de orgullo, que funcionó al principio de la guerra con las grandes victorias, pero que no se pudo mantener cuando las necrológicas ya prácticamente lo ocupaban todo.

Naturalmente, a causa de las leyes raciales de Nuremberg, el autor no pudo mantener su puesto en la universidad, y acabó en una casa de judíos y trabajando en una fábrica, y su mujer con él, pues siempre (como ya se ha dicho) fue un apoyo fundamental para él.

      Otra de las cosas destacables del autor es que curiosamente, nunca se dejo “desalemanizar”, (como curiosidad diré, algo que sigue pasando hoy, que es que en Alemania se da antes la nacionalidad a una persona que, aunque no tenga ni idea del lenguaje o la cultura germana, si puede demostrar que tiene ascendientes alemanes se la dan antes que a otro que lleve viviendo allí toda la vida y que conozca toda su cultura; quizás porque aún quedan ciertos residuos de racismo) porque el seguía considerándose alemán por encima de lo que dijeran los nazis que era un alemán realmente, y nunca se dejó influir por lo que ellos decían que era Alemania, no como otros judíos que veíamos a lo largo de diferentes capitulos, que identificaban directamente a los nazis con Alemania, y en “venganza”  adoptaban un “nacionalismo hebreo”; pero como ya dije, él no se deja engañar, y será capaz de ver claramente que todo lo nacionalsocialista recuerda de una forma muy curiosa a lo fascista (siendo este, a juicio del autor, mucho mejor a causa de que a pesar de que hablaba de reconstruir el imperio romano, no ponía a nadie a un nivel zoológico inferior, con lo cual dice amargamente que el alumno aventajó mucho al profesor), desde el parecido de los títulos Duce-Führer, las camisas negras por las camisas pardas de los nazis, la forma de los discursos que llevaba a la exaltación (con la diferencia de que Hitler daba continuos “berridos espasmódicos”), la obsesión por lo grandioso (que el autor pudo ver menos por que no se les estaba permitido a los judíos ir a las apariciones de Hitler)… etc. Viéndose en todo esto, que este movimiento no era puramente alemán como pretendía y que sólo estaba vilmente plagiado del italiano.

      Por eso también vio los intentos desesperados de los nazis por quitar de Alemania toda cultura extranjera; y de hecho todas ellas estaran siempre judaizadas, negrificadas o serán mestizas por cualquier razón, ya sea desde hace siglos o recientemente, y naturalmente, el pueblo alemán tiene el deber de someter a las razas inferiores porque es la raza pura por excelencia; y para dejarlo aún más claro buscaron predecesores del nacionalismo alemán y partidarios del antisemitismo, y acabaron encontrando al que parece más antiguo, que es Gobineau, que era francés (y por encima Klemperer nos aclara que cuando Gobineau hablaba de las razas nórdicas se refería más bien a los escandinavos y los ingleses que a los alemanes), y por más que se buscó, no se encontró ningún autor alemán. Incluso se intentó defender la tesis de que los románticos alemanes del siglo XVIII lo decían, pero se acabó “demostrando justamente lo contrario de lo que creía mostrar”, no obstante la desmesura de la que hablaba el romanticismo también fue tenida en cuenta por los nazis; aunque una de las cosas que más le dolió al autor del libro, fue cuando utilizaron el movimiento de la ciencia de las culturas a su favor a causa de que él “había desempeñado un papel hasta decisivo”.

      Otra de las cosas que más le impactó a Victor Klemperer (y de hecho, también a los lectores) es la total y absoluta transformación del lenguaje que consiguió hacer el partido nacionalsocialista, especialmente su gran artífice, Goebbels, que hace que la LTI pueda ser designada realmente como una verdadera lengua, puesto que se lograba convertir términos en principio negativos en positivos, como es el caso de la palabra fanático, de la que el autor explica como de tener unas connotaciones negativas en todos los lugares y en todas las épocas, durante el tercer reich se convierte en la máxima adulación que puede hacérsele a una persona, un ejercito, una multitud… etc (cosa por otra parte totalmente lógica, puesto que al fin y al cabo, no convenía que la gente pensase, sólo que obedeciese, por lo cual actuar con fanatismo era lo más adecuado); o otras palabras que durante un tiempo tienen un significado negativo y más tarde alcanzan uno positivo como es el caso de “aufziehen” (“montar”); o incluso también destacar los nombres lo más arios posibles y de los judíos que eran obligados a identificarse también con nombres propios adecuados para ellos para que no hubiera confusiones. Pero de todo esto una de las cosas que preocupa al autor es el que quedará de este lenguaje, y hasta que punto palabras inventadas o modificadas a partir de logros del tercer reich se estabilizaran en el lenguaje, teniendo que acabar concluyendo que mientras algunas expresiones morirán, otras quedarán (al fin y al cabo doce años no se pueden borrar así como así).

      Finalmente Victor Klemperer y su esposa, con la destrucción de Dresde por los bombardeos y la entrada en Alemania de los aliados, pudieron huir y mantenerse vivos hasta que por fin se dio el fin definitivo al tercer reich, y pudo recuperar su cátedra, volver a publicar libros y en definitiva continuar con todo su universo anterior, a pesar de que la mayoría de su vida ya se la habían arrebatado injusta y cruelmente.

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